Los estudios de Mendel, retomados a finales del siglo,
demostraron lo que Darwin insinuó vagamente en cierta época,
que la herencia es particular, no combinada. Sean o no los
descendientes, formas intermedias entre sus dos padres, ellos
heredan y transmiten partículas hereditarias separadas; que hoy
en día denominamos genes. Un individuo hereda o no un gen
específico de uno de sus padres. Esto mismo puede aplicarse a
los padres; por tanto, un individuo puede también heredar o no
un gen específico de uno de sus abuelos. Cada uno de sus genes
procede de uno de sus abuelos y, antes de ello, de uno particular
de sus bisabuelos. Este argumento puede ser aplicado
repetidamente a un número indefinido de generaciones. Los genes
únicos y separados se distribuyen de forma independiente a
través de las generaciones como en las cartas en una baraja, en
lugar de combinarse como los ingredientes de un puré.
Esto marca la diferencia de la plausibilidad matemática de la
teoría de la selección natural. Si la herencia es particular,
la selección natural puede actuar. Como establecieron por
primera vez el matemático británico G. H. Hardy y el
científico alemán W. Weinberg, no existe una tendencia propia
de los genes a desaparecer del 'conjunto' de genes. Si lo hacen
será debido a procesos fortuitos, o a la selección natural
-porque algo relativo a dichos genes influye en la probabilidad
de que los individuos que los posean sobrevivan y se reproduzcan.
La versión moderna del darwinismo, denominada neodarwinismo,
está basada en esta idea. Ésta fue elaborada entre los años
1920 y 1930 por los genetistas R. A. Fisher, J. B. S. Haldane y
Sewall Wright, y consolidada con posterioridad en la década de
los años cuarenta en la síntesis conocida como neodarwinismo.
La revolución reciente experimentada por la biología molecular
iniciada en la década de los años cincuenta, ha reforzado y
confirmado, más que modificado, la teoría de los años 1930 y
1940.
La teoría genética moderna de la selección natural puede
resumirse en lo siguiente: los genes de una población de
animales o plantas que se entrecruzan sexualmente constituyen un
'conjunto' de genes. Los genes compiten en este 'conjunto' de la
misma manera que las moléculas primitivas que se reproducían lo
hacían en el 'caldo' primitivo. En la práctica, la vida de los
genes del 'conjunto' de genes transcurre o asentándose en
cuerpos individuales que ellos ayudan a construir, o
transmitiéndose de un cuerpo a otro a través del espermatozoide
o del óvulo en el proceso de la reproducción sexual. Ésta
mantiene los genes mezclados y el hábitat a largo plazo de los
genes es el 'conjunto' genético. Cualquier gen que se origina en
él es resultado de una mutación u error aleatorio en el proceso
de copia de los genes (véase Genética). Una vez que se ha
producido una mutación nueva, ésta puede extenderse a través
del 'conjunto' genético por medio de la mezcla sexual. La
mutación es el origen último de la variación genética. La
reproducción sexual y la recombinación genética debida al
cruzamiento, muestran que la variación genética se distribuye
con rapidez y se recombina en el 'conjunto' genético. Es
probable que de cualquier gen de un 'conjunto' genético existan
varias copias que procedan de la misma mutación, o de mutaciones
paralelas independientes. Por consiguiente, se puede decir que
cada gen tiene una frecuencia en el 'conjunto' de genes. Mientras
que algunos genes, como el del albinismo, son genes raros en él,
otros son habituales. En el ámbito de la genética, la
evolución puede definirse como el proceso responsable de la
variación de la frecuencia de los genes en el 'conjunto'
genético.
Existen varias razones que explican la causa por la que la
frecuencia de los genes puede variar: inmigración, emigración,
desplazamientos aleatorios y selección natural. La inmigración,
emigración y las desviaciones aleatorias no tienen demasiado
interés desde el punto de vista de la adaptación, aunque en la
práctica pueden ser muy importantes. Sin embargo, la selección
natural es fundamental para explicar la mejora de la adaptación,
la compleja organización funcional de la vida y aquellos
atributos de progreso que, discutiblemente, se pueden exhibir
como evolución. La dotación genética de los organismos influye
sobre su propio desarrollo. Algunos tienen mejores cualidades
para sobrevivir y reproducirse que otros. Los organismos que son
buenos, es decir, aquéllos cuyas características para
sobrevivir y reproducirse son mejores, tenderán a aportar más
genes a los 'conjuntos' genéticos del futuro que aquéllos cuyas
características sean malas para estos fines: los genes que
tienden a formar organismos buenos serán predominantes en los
'conjuntos' genéticos. La selección natural se traduce en el
distinto éxito que alcanzan los organismos en la supervivencia y
reproducción: esto es importante debido a las consecuencias que
supone para la supervivencia de los genes en el 'conjunto'
genético.
No todas las muertes selectivas conducen a cambios evolutivos.
Por el contrario, la mayor parte de la selección natural se
denomina selección estabilizadora, por cuanto que elimina genes
del 'conjunto' genético que tienden a producir desviaciones de
una forma que ya es óptima. Pero cuando las condiciones del
medio cambian, bien por una catástrofe natural o por una
evolución más perfecta de otras criaturas (depredadores,
víctimas, parásitos y otros), la selección puede conducir a
una variación evolutiva.


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