El Tao I (versión de R. Wihelm) El Tao que puede ser expresado no es el Tao eterno. El nombre que puede ser pronunciado, no es el Nombre Eterno. El principio del cielo y la tierra se hallan en el "No Ser". El "Ser" es la madre de lo único. Por eso la dirección al "No Ser". lleva a la contemplación de la maravillosa esencia. La dirección al "Ser". lleva a la contemplación del mundo de las formas. Ambos son idénticos en el origen, y sólo se diferencian en el nombre. En su unidad son un misterio. y son la puerta de la que surgen todos los milagros. El corazón VI Igual que el lecho de un río, el corazón nunca se llena. Es un indescriptible Cuya entrada es la fuente del Mundo; Tao está siempre presente en él: Mantenido sobre él, nunca fallará.
Uno mismo VII La Naturaleza es eterna debido a que carece de conciencia de sí misma. De este modo, el sabio: Se sirve a si mismo en último lugar, y se encuentra atendido; Observa a su cuerpo como accidental, y encuentra que resiste. Debido a que no atiende a su yo, éste se encuentra satisfecho.
Intimidad VIII El mejor de los hombres es semejante al agua, Que beneficia a todas las cosas, sin ser contenida por ninguna, Fluye por lugares que otros desdeñan, Donde se acerca más deprisa al Tao. Así, el sabio: Donde mora, se acerca más deprisa a la tierra, En el gobierno, se acerca más deprisa al orden, Hablando, se acerca más deprisa a la verdad, Haciendo tratos, se acerca más deprisa a los hombres, Actuando, se acerca más deprisa a la oportunidad, En el trabajo, se acerca más deprisa a lo competente, En sentimientos, se acerca más deprisa al corazón; No lucha, y así permanece libre de culpa.

Para una versión del I Ching Por Jorge Luis Borges El porvenir es tan irrevocable
como el rígido ayer.
No hay una cosa que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres .La ergástula es oscura,
la firme trama de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas, está Dios que acecha. |