ALBERTO RUÍZ YESA

 

PUEDE QUE RECUERDES

 

Puede que recuerdes

aquellas mañanas oscuras

de lluvia fina y obstinada

que empapaban casi el alma,

aquellos juegos infantiles

de charcos y botas de agua,

de canguros y mojaduras,

de tos bronquial y gripe dura

 

Quizá aún suspires

viéndote mirar extasiado

tumbado en el espigón,

el feroz batir de las olas

y el fuerte viento del Norte

que hacía escocer la cara.

 

"¡Tres marinos en la mar!

¡Y los tres en busca van ... !"

Esconderte entre el maíz

viendo, cómplice, a la luna.

 

Y saltar, reír, llorar,

extenuar el cuerpo sin compasión

y dormir después plácidamente,

sin pensar que tras de ti

caía de nuevo el sol.

 

Ya casi te has acostumbrado

a prescindir de todo ello,

a vivir con la nostalgia

amarrada a tu costado.

 

Beber el tiempo sin apurarlo.

Dejar, siempre, húmedos los labios

aún siendo consciente

de tener el corazón seco...

 

Seco por la distancia,

estremecido por el dolor,

roto por la soledad

encallecido y varado

en cualquier astillero de injusticia,

con la tristeza y la locura

flirteando en tu mente.

 

¿Es esto lo que eres hoy?

¿Es esto todo lo que ahora sientes?

¿Por qué tienes el futuro a tu espalda

y el presente repleto de melancolía?

 

Si yo pudiera ayudarte

a retomar lo que olvidaste

y asir fuerte los remos

poniéndole popa al viento

rumbo hacia tus recuerdos...

 

 

Si yo pudiera

terminar por convencerte

de que, a pesar de los pesares

la esperanza, amigo mío,

es lo último que se pierde.

 

Recuperarías la ilusión

de montañas y pastos verdes,

de grillos, ranas y caracoles

de abrazos, risas y goles,

de mariposas en el estómago

por miradas turbadoras,

de besos robados y sesiones

dobles de todo aquello, en fin, que

en algún tiempo y lugar fue

y aún hoy podría volver a ser.

 

¡Qué ironía la vida! - dirás,

que te pone en bandeja de plata

recuerdos que son como el humo,

vivencias que son como el aire.

 

¡Qué suerte vivirla! - diré,

y apurarla en cada instante

y sentarse a esperar, entre tinieblas,

la consciencia de un nuevo día...

 

Tú elegirás, más pronto que tarde

y ahí estaré yo

para ayudarte...