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HISTORIAS FAMILIARES

 

La familia es la institución educadora por excelencia junto a la escuela y el entorno social. Sin duda la familia constituye el grupo más idóneo para el desarrollo de la personalidad, pues en ella es donde se acoge al individuo por lo que es y no por lo que aparenta. El adolescente es consciente de ello y para él representa en muchas ocasiones el cobijo, la seguridad y la tranquilidad. Sin embargo, desde las primeras manifestaciones literarias, como el Lazarillo, el protagonista niño joven adopta una postura de protesta o crítica frente a los padres y frente a la sociedad. Hallamos una serie de hechos evidentes que inciden de una forma notable en el ámbito familiar, tales como los conflictos generacionales o el alejamiento del individuo de su núcleo original.

 

Por otro lado, a lo largo de la historia la sociedad se ha organizado en núcleos o grupos familiares que han facilitado la cohesión social. La familia, en este sentido, ha sido en el transcurso del tiempo portadora y transmisora de los valores culturales, sociales y morales de cada comunidad humana. Los lazos afectivos, los sentimientos, los conflictos adquieren especial relevancia en esta institución, por ello, la literatura juvenil se hace eco del retrato familiar. Consideramos que este tipo de temática tiene una buena acogida por parte del público adolescente por su papel identificador. El escritor debe conocer la psicología juvenil para, de esta forma, humanizar los contenidos, y para que el lector pueda comprobar con satisfacción que el protagonista piensa, se expresa y siente como un igual.

 

Es evidente que lo mismo que las personas experimentan cambios la familia también evoluciona. Estas transformaciones son necesarias para una mejor adecuación al sistema social de cada momento histórico, y es aquí donde los libros infantiles y juveniles deben actuar como reflejo de los procesos evolutivos que afectan no sólo a las relaciones entre los miembros de la familia, sino también a una nueva forma de organización de la institución. Observamos que los comportamientos de los componentes de la familia en la sociedad actual han cambiado: la mayoría de las madres trabajan, los padres desarrollan tareas domésticas, los adolescentes permanecen más tiempo en el marco educativo y el número de hijos ha disminuido. Además se crean nuevas costumbres condicionadas por el medio urbano: la compra en los supermercados, las salidas al chalet los fines de semana, la falta de tiempo para ocuparse de los abuelos, etc.

 

El concepto de familia tradicional ha entrado en crisis y existe una incesante búsqueda de un nuevo modelo familiar, que llega a considerar cualquier relación de pareja o relación de padre-hijo, madre-hijo núcleos familiares. Según Sullerot "nuestras sociedades no sólo se han hecho democráticas, sino que cada vez son más individualistas lo que son favorables a la libertad de cada individuo independientemente de su sexo, su edad y su posición en la familia. Este tipo de sociedades, al promover la libertad de cada individuo, inevitablemente debilitan de modo paulatino a las tribus, a las familias, las generaciones y sus organizaciones internas". Consideramos esta afirmación relativamente cierta ya que se ha comprobado que existen familias consituidas por dos miembros -padre-hijo o madre-hijo- con mayor estabilidad y relajación que otras formadas por parejas mal avenidas o con una relación deteriorada.

 

Lo cierto es que el joven ya sea en un modelo de familia u otro establece vínculos afectivos muy fuertes; en unas ocasiones de forma positiva: amor, cariño, ternura..., y en otras de forma negativa: odio, envidia, rivalidad... Normalmente todos estos sentimientos se experimentan de una forma radical y extrema, como es normal en estas edades, ya que en la personalidad adolescente priman los impulsos y la falta de relatividad. Un ejemplo lo encontramos en Inka, la protagonista de Cita en Berlín, quien resentida con su madre porque la abandonó de pequeña por motivos políticos, llega a decirle que la odia. Más tarde, recapacita y se da cuenta de que no era ese el sentimiento real.

 

Creemos, entonces, que el ámbito familiar es insustituible para el fomento de la confianza en uno mismo y en los demás, para la seguridad y para la consolidación de emociones. El efecto de interacción que se crea entre los miembros de la familia resulta muy enriquecedor porque cada uno se beneficia y aprende de los otros y viceversa. Pero es imprescindible que la colaboración salga de los límites del ámbito familiar y se extienda a otros como el ámbito educativo. La LOGSE en su artículo tercero propone como principio educativo necesario "la participación y colaboración de los padres o tutores para contribuir a la mejor consecución de los objetivos educativos".

 

La actualidad del tema, junto al interés que suscita en autores y lectores infantiles y juveniles nos ha llevado a planteamos la inclusión de un apartado donde aparezcan libros que reflejen la mayor parte de relaciones que se establecen en la familia, bien con padres, hermanos, abuelos, etc.

 

 Las lecturas analizadas suelen formar parte de un tipo de narrativa denominada mimética donde el/la joven buscará soluciones a sus conflictos. Ana M' Bernardinis comenta como el narrador mimético se referirá a la experiencia psicológica de los oyentes y de lectores recordando, con palabras, sus análogas experiencias y obteniendo así, que estos perciban las del protagonista del mismo modo que las propias"".

 

Sin embargo la buena acogida no viene dada solamente por el reflejo de los procesos afectivos sino también por su evidente actualidad. Cuando en El poder de leer se plantea la cuestión de qué libros interesan a los jóvenes, la respuesta es la siguiente: "los que llegan a conmover son los libros actuales, es decir, aquellos que les permiten situarse en su época y en su medio y a descubrir sus posibilidades ". Por eso creemos que un estudio de las obras que tratan de su medio más cercano, la familia, debe aparecer contemplado.

 

Una vez justificada la importancia de este apartado dentro de la literatura juvenil, pasemos a analizar sus características más relevantes.

 

 

Características generales de este tipo de libros

 

No pretendemos fijar de modo absoluto características en relación con los libros que tratan esta temática, pero consideramos necesario realizar una serie de generalizaciones observadas en las historias que tratan las relaciones familiares.

 

 

Realismo

 

En primer lugar predomina el realismo. Los autores hacen referencias a acontecimientos de la vida cotidiana con los que el lector se encuentra familiarizadola. Si el género de la fantasía le permitía evadirse y ver cumplidos sus anhelos a través de la lectura, el realismo que caracteriza este tipo de relatos le permitirá identificarse con los personajes y de esta forma comprobar que sus conflictos son semejantes a los de los otros. No obstante, encontramos libros donde la realidad y la fantasía se mezclan, siendo el resultado bastante satisfactorio; en un Viernes embrujado, de M. Rodgers, Anabel se despierta en el cuerpo de su madre y debe resolver todos los problemas que se le plantean: hablar con los profesores, cocinar, etc.

 

 

Tendencia a la psicologización

 

Para Teresa Colomer es "la tendencia a la psicologización y la interiorización de los conflictos producida en la literatura del presente siglo ha prendido también la literatura infantil y juvenil y las narraciones familiares han pasado a ofrecer un contexto idóneo, no ya para el adoctrinamiento didáctico sino para una nueva propuesta de aprendizaje de las relaciones personales a través de la descripcion de la confrontación afectiva entre los personajes".

 

La comunicación

 

Por otro lado, se observa un deseo de comunicación, de diálogo, y un análisis de las situaciones mediante la reflexión. El/la adolescente suele adoptar una actitud de hermetismo -se encuentra encerrado en su mundo, pero a la vez necesita comunicarse- y acostumbra hacerlo con personas que le ofrezcan confianza: amigos íntimos o adultos con los que simpatiza. La falta de comunicación entre padres e hijos, uno de los grandes temas de estas novelas, llevará al joven a buscar otras personas con las que compartir sus problemas y vivencias.

 

Si en los relatos para los más pequeños el adulto se percibe como un ser todopoderoso e infalible, en los libros para jóvenes el adulto se muestra como una persona normal, con sus fallos y sus aciertos, incluso, muchas veces, será el protagonista niño joven quien dé una imagen de responsabilidad como en el caso de Konrad, de Christine Nöslinger, niño perfecto que recuerda a su madre lo que se debe hacer.

 

El tiempo

 

En relación con el tiempo en que transcurren estas historias, hemos de señalar su coherencia con el momento histórico en el que se desarrollan. Se observan bastantes cambios respecto a las novelas del XVIII y xix -recordemos Mujercitas (1868) de L. M. Alcott-, sobre todo en lo que afecta al trato entre los miembros, la falta de moralización y la disminución de hijos en las familias.

 

A veces la familia queda dividida por una situación política determinada acaecida en el tiempo, y de ahí se genera el argumento del libro. En Cita en Berlín o Retorno a la libertad --desarrolladas respectivamente en Alemania y en Argentina- se narran los problemas que viven dos niñas cuando son obligadas a separarse de sus padres. Del mismo modo ocurre con las novelas cuyo tema es la guerra o la posguerra.

 

Es habitual en estas novelas el retorno a la infancia mediante recuerdos -técnica del "flash back"- para explicar la evolución afectiva del protagonista como se puede comprobar en Mi primer maestro o El último verano Miwok.

 

 

Los escenarios

 

Con respecto a los escenarios en los que transcurren las acciones, observamos que priman los urbanos sobre los rurales; reflejo fiel de la realidad actual donde muchos de los conflictos son generados por la vida en la ciudad: exceso de trabajo, falta de tiempo, espacios reducidos, etc.

 

 

El punto de vista narrativo

 

Si atendemos al punto de vista narrativo comprobamos que la mayoría de los relatos están escritos en primera persona, lo que facilita el acercamiento del lector a la trama. El autobiografismo se expresa, en ocasiones, a través de un diario íntimo como en el caso del Diario de Lolo y Mi padre vive en Brasil, o mediante el género epistolar en Querido Bruce Springsteen y Partida de dobles.

 

 

El lenguaje

 

El lenguaje resulta cotidiano, familiar, incluso hiriente cuando surgen los conflictos, así en M. Doubtfire el padre y la madre se dirigen duras palabras, o en "La pelea" cuento incluido dentro de Las botas de fútbol. Paralelamente observamos pasajes con tonos poéticos que embellecen las descripciones del relato y hacen descansar la acción; por ejemplo, Mi primer maestro.

 

 

Tipos de relaciones familiares que se establecen

 

Ante la amplia gama de relaciones que se establecen entre los miembros de una familia hemos realizado una posible selección, atendiendo a las que se dan con mayor frecuencia.

 

 

AUSENCIA DE PADRES

 

La ausencia de los padres o de uno de ellos constituye un tema recurrente. Las causas pueden ser variadas: muerte, alejamiento por motivos políticos o de trabajo, desapariciones, etc. Lo cierto es que el protagonista se siente desestabilizado interiormente, encerrado en un espacio hermético, lo que a menudo le plantea problemas de relación con el mundo exterior. Cuando carece de la compañía de sus padres intentará recuperarlos, y si no es así, intentará sublimar su sentimiento de tristeza con cualquier afición: la música, el deporte, etc.

 

Jordi Sierra i Fabra, uno de los autores más prolijos de literatura juvenil, aborda este problema en la novela El último verano Miwok, donde David, un joven a punto de cumplir diecisiete años, viaja a California para encontrarse con su padre, del que ha estado separado durante diez años. La emoción y entusiasmo que siente el joven de muestran que el tiempo no aminora los sentimientos entre las personas. En El joven Lennon este mismo autor cuenta la biografía del famoso músico, marcado toda su vida por la ausencia de sus padres.

 

María Gripe, otra importante autora de libros infantiles y juveniles, en La hija del espantapájaros narra con una gran dramatismo cómo Loella, una muchacha de doce años obsesionada por su carencia afectiva, se inventa un padre con la figura de un espantapájaros.

 

La separación de la familia resulta definitiva en Canción de pájaros muertos; la madre y la hermana del protagonista mueren y el joven ha de enfrentarse con valor a esta situación dura y difícil. Lo mismo ocurre en Las Correidoras, familia de pescadores que viven en un pueblo del norte de España; el padre muere y la madre tiene que mantener a sus hijos vendiendo pescado. Otras veces, la muerte trunca la vida de los protagonistas, les hace tomar responsabilidades que no son propias de su edad como la joven Elspeth en El viaje de los hijos de la sombra que tiene que ponerse a trabajar de criada y cuidar de su hermano.

 

La solución tal vez puede hallarse en encontrar unos padres adoptivos que suplan la ausencia de los auténticos; la evolución y relación de los protagonistas con la nueva familia da origen a numerosos títulos: El amigo Foxy, Mío, mi pequeño Mío, Mai, La Gran Gilly Hopkins.

 

 

RELACIONES AMOROSAS

 

Las relaciones amorosas que se establecen entre los jóvenes siempre aparecen teñidas de un halo de inocencia y simpatía. Por ejemplo, en Una Historia Familiar Gretchen se siente atraída por el chico más guapo de la clase, pero su comportamiento se siente condicionado debido a sus complejos. Hay que señalar que en estas novelas el concepto de belleza no está tan sobrevalorado como en épocas anteriores, sobre todo cuando se contrasta con otros valores humanos como la simpatía o la sinceridad.

 

Se presentan también las relaciones amorosas de los adultos. Algunas llegan a deteriorarse tanto que culminan en el divorcio.

 

 

DIVORCIO Y CONFLICTOS FAMILIARES

 

La democratización de las sociedades, la liberalización de costumbres y, sobre todo, la defensa de la libertad individual de las personas han hecho que el divorcio sea un fenómeno habitual en la sociedad actual. Sin embargo, sigue suponiendo un motivo de desestabilización en las familias y a menudo los/las niñoslas jóvenes viven esta situación conflictiva con verdadero pesar.

 

Uno de los libros más representativos dentro de la panorámica actual es M. Doubfire, donde se muestra un desagradable ambiente de tensiones producido por la rivalidad de los padres separados y en donde los niños las sufren con amargura esta falta de entendimiento. El humor aparece cuando al padre se le ocurre convertirse en institutriz de sus propios hijos.

 

En Una historia familiar Cristine Nóstlinger cuenta como los Sackmeir, una familia de gordos felices, entran en crisis cuando la madre decide adelgazar y dedicarse a trabajar fuera de casa. Su decisión rompe la armonía familiar y culmina con la separación de los padres. No obstante, el final queda abierto y resulta esperanzador. La misma historia familiar continúa con Gretchen se preocupa, segundo libro de la trilogía donde la protagonista sigue contando los problemas que afectan a la familia. Cristine Nóstlinger es una autora muy preocupada por las relaciones entre los seres humanos y, aunque escribe historias que reflejan problemas, suele siempre desdramatizar las situaciones difíciles con un fino humor y grandes dosis de comicidad; Me importa un comino el rey Pepino y Un marido para mamá son muestras de ello.

 

En Campos verdes, campos grises, de Ursula Wólfel, el tratamiento no es precisamente en clave de humor. El cuento titulado "El padre» narra el deseo de un niño por conocer a su padre, al que nunca había visto por estar separado de su madre. Cuando logra ver realizado su sueño comprende que la falta de convivencia en todos estos años impide una relación satisfactoria de complicidad.

 

A veces es preferible la separación de la pareja a vivir situaciones de tensión en los hogares, como les ocurre a los protagonistas de La pelea, incluido en el libro Las botas de fútbol, de Frederik Hetmann, quienes se cuentan historias o se tapan los oídos para no oír las discusiones de sus padres. Pero los conflictos no sólo se producen por la falta de entendimiento de los padres, otras veces serán los hijos quienes los ocasionen, tal es el caso de El Aguijón del diablo, donde un joven altera la armonía familiar por su adicción a las drogas.

 

 

RIVALIDAD CON LOS PADRES Y OTROS PROBLEMAS

 

El adolescente suele mantener una actitud de rebeldía frente a los padres y la sociedad. A menudo, el joven se siente excesivamente presionado por la familia, tal es el caso de Hasta el verano que viene, donde Britt, inmersa en una familia conflictiva, se las tendrá que arreglar sola. Lo mismo le ocurre a Paulina en Soy una nube; ella deberá afrontar sin ayuda de nadie los problemas que se le plantean: una madre alcohólica, un padre ausente... En Mi hermano mayor Adela, ante la presión de sus padre decide aislarse con el televisor al que ¡lama hermano mayor.

 

Otros libros que abordan los problemas familiares producidos por la convivencia son los de Durrel. En La excursión, se hace un análisis de la situación familiar a partir de las anécdotas que surgen en un día de picnic; en Mi familia y otros animales se describe la historia de unos personajes que pasan cinco años en Corfú.

 

 

LA RELACIÓN CON LOS HERMANOS

 

 

La muerte de los padres suele unir más a los hermanos para afrontar juntos el futuro incierto y la inseguridad de la situación, como es el caso de El viaje de los hijos de la sombra, ya comentado.

 

En La mimosa, son Mavilla y Hugh quienes tengan que afrontar juntos los problemas que se plantean: la ceguera del padre y el abandono de su segunda esposa; mientras que en La locura de Finn los hermanos se unen cuando se quedan solos en el mundo a causa de un accidente.

 

Las relaciones entre hermanos pueden presentar diferentes formas, bien de unión y protección como ya hemos presentado, o bien de rivalidad y desunión, como en La nieve está de luto, donde se describe la oposición de opiniones de dos personajes ante la vida: uno de ellos practica la avaricia y otro la solidaridad.

 

Los celos serán otro motivo de desunión entre los hermanos. Alice Viera en Rosa, mi hermana Rosa muestra cómo a Mariana le cuesta reconocer la llegada de su hermana, ya que esto conlleva perder el papel de privilegio que había tenido hasta ahora.

 

Por último, queremos destacar los libros que reflejan las relaciones que se dan entre gemelos. Amé a Jacob describe como Louise y Caroline, aun siendo gemelas, pertenecen a mundos diferentes por sus aficiones y gustos diferentes. En Partida de dobles Asun Balzola, además de ser una gran ilustradora, demuestra su capacidad para analizar y transmitir los conflictos de la adolescencia. Mónica ante la agobiante sensación de tener una hermana gemela huye y su hermana vive este alejamiento de forma dolorosa.

 

 

ABUELOS

 

La figura de los abuelos siempre ha sido positiva dentro de la narrativa infantil y juvenil. En general, estos personajes encarnan sentimientos de ternura y comprensión, y en ocasiones se convierten en cómplices de los jóvenes frente a los padres.

 

Cristine Nóstlinger, tanto en su libro autobiográfico Vuela abejorro como en El abuelo misterioso, relata la especial relación que se establece entre la protagonista y su abuelo, ser maravilloso y con una desbordante imaginación que con sus historias ayuda a olvidar las penalidades de la guerra.

 

En Barrotes de bambú o la cárcel de las sectas, vemos la confianza que deposita un abuelo, antiguo comisario de policia, en su nieta para que le ayude a investigar un caso referido a las sectas. Y en Retorno a la libertad, se nos presenta una abuela luchadora que intenta rescatar a su nieta del duro régimen dictatorial de Argentina.

 

Teresa Colomer compara los abuelos tradicionales con los actuales y llega a la conclusión de que estos últimos tienen un carácter más emprendedor y aventurero.

 

"Lejos de las figuras tradicionales que se limitaban a explicar cuentos al lado del brasero o a servir de refugio a los nietos con pasteles preparados, los abuelos y las abuelas actuales poseen el secreto y la. atracción por la aventura y la magia".

 

Sin embargo, el realismo característico de la mayoría de estos libros también presenta circunstancias negativas propias dé esta edad: la decrepitud, la enfermedad o la muerte. Así lo observamos en La abuela, de P. Hartling o Mi abuela y yo, de Achim Bróger.

 

 

MAESTROS Y OTRAS PERSONAS CERCANAS

 

Las necesidades afectivas se pueden satisfacer en muchos casos a partir de las relaciones que se establecen con profesores. Matilda, ante la falta de comprensión de sus padres, será adoptada por su profesora. En Mi primer maestro, se muestra la preocupación de este personaje por la protagonista, a quienes los tíos no permitían seguir estudiando.

 

Otras veces la carencia afectiva de los padres se suple con la devoción por un ídolo al que los jóvenes se dirigen para contarle sus problemas; ejemplo: Querido Bruce Spríngsteen.

 

Creemos que la calidad de este tipo de obras debe basarse en una serie de criterios elementales para no dar lugar a confusión; entre los posibles destacamos:

 

- No exagerar demasiado los problemas.

 

- No realizar generalizaciones ni tópicos sin considerar cada situación distinta.

 

- No presentar una moralidad interesada en la manera de abordar los asuntos.

 

- No ser demasiado dogmáticos en cuanto a las soluciones de los problemas.

 

Lo cierto es que estas obras ponen de manifiesto que el mundo adolescente es problemático y complicado, pero puede ser superado con el afecto y el cariño de todas aquellas personas que estén dispuestas a dárselo; de este modo se crearán lazos afectivos que dejarán huella en la memoria del joven.