La
primera patente de Cosme sobre armas de fuego ("escopeta relámpago")
fue en mayo de 1856, pero no fue admitida en las pruebas para su legalidad.
La
segunda es del 8 de enero de 1862 en Madrid (también en Francia el 24
de febrero de 1862). Su innovación consistía "en que la carga
se hace por detrás, sin baqueta, y se obtiene con la ayuda de un medio
desconocido hasta ahora". "La carga del arma que el autor
presenta se realiza como sigue: el fusil de caza o de guerra se mantiene fuertemente
con la mano izquierda, la derecha tocará la pieza "J" con una
ligera presión de abajo hacia arriba, así el seguro se libera
y (el pequeño obús) sube hasta colocarse para recibir la carga,
es decir, hasta dejar completamente descubierta la parte destinada a recibir
la carga, y unos dos o tres milímetros más como se observa en
el dibujo". El modelo falló en las pruebas y tampoco se le otorgó
la concesión.
La tercera y definitiva es del 1 de junio de 1863 y se le concede la patente
por Real Orden del 1 de octubre de 1863. De cualquier forma la impericia de
las fábricas españolas hizo que algunas de sus piezas tuvieran
que hacerse en Bélgica y que el fusil diseñado por Cosme García
se quedara sin resultados. Sólo se contruyeron medio millar y nunca fueron
utilizados oficialmente. Tal vez sólo por los "revolucionarios"
que destronaron a Isabel II en "La Gloriosa".