Pero un cuadro tenía continuamente obsesionada
la mente del artista: desarrollar una visión nueva y original de un Cristo en la Cruz. La obra,
en la que ya venía pensando desde mucho tiempo atrás, fue comenzada a mediados de la década de
los 40, e iría tomando forma en una larguísima gestación, no exenta de innumerables vicisitudes
y controversias. La génesis del cuadro fue realmente compleja, tanto en la cristalización
conceptual y formal como en el tiempo utilizado en su realización, que obligaron al pintor a
encontrar soluciones a las problemáticas plástico-expresivas e historicistas que anhelaba,
realizando rigurosos estudios arqueológicos, antropomórficos, teológicos y formales que se
materializaban en multitud de bosquejos que no llegaban a convencer a su autor y que iba
destruyendo cada vez que no lograba liberarse del lastre anterior.
NOTA Esta imagen que estan viendo corresponde a una recreación por ordenador, de una foto original
en B/N de 1.949). |
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