|
Luces y sombras de un pueblo con
vocación reivindicativa
Encontramos por primera vez el topónimo «Tabuio», en documento del año
1205, recogido por el ilustre investigador astorgano, Augusto Quintana
Prieto, en su libro «Monasterios de Poibueno y San Marín de Montes».
Pero con su nombre actual no lo volvemos a encontrar en archivo
alguno, hasta que se constituye el mayorazgo de don Pedro Bazán,
fechado en Palacios de la Valduerna en 26 de enero de 1422. Es curioso
este documento de fundación pues en él se nominan todos los pueblos
que integran el señorío de los Bazán, que fueron 25, entre los cuales
figura Tabuyo del Monte.
También hemos querido rastrear -como venimos haciendo
siempre- el origen del topónimo Tabuyo, y nos remiten los estudiosos
del tema al latín «tabula», tabla, que por extensión se aplica como
«porción de terreno destinado a cultivo, principalmente a huerta», lo
mismo que le ocurriría a su casi homónimo, Tabuyuelo de Jamuz, en el
municipio de Quintana y Congosto.
Pues bien, este pueblo, que ya en
el siglo XIX contaba con 300 habitantes, que movía diez molinos
harineros para asegurar «el pan nuestro de cada día», y bebía el agua
de la hermosa fuente que luce sus tres espléndidas arcadas de piedra
al lado del impresionante santuario del Santísimo Cristo, fue
aumentando su población hasta el año 1960, en que aparece en los
censos con 594 habitantes, mermando sus padrones desde entonces, para
volver en la actualidad a las cifras vecinales de hace ciento
cincuenta años.
¿Y es que se vive peor ahora en Tabuyo.que hace
cuarenta años? «ni mucho menos», responden las gentes de la tierra, lo
que pasa es que las ciudades y sus pompas son un imán permanente para
nuestra juventud, que nos dejan a los viejos, como en casi todos los
pueblos, con el encargo de cuidar de cerca la hacienda y los productos
caseros de nuestras huertas y corrales. En el fondo, en cuanto tienen
un respiro de ajetreo capitalino, se acuerdan del terruño y nos vienen
a «vender la moto» diciéndonos que nosotros sí que vivimos bien, que
ellos están agobiados casi desde que se levantan por la mañana, pero
que ya están «enganchados» en ese tipo de vida por razones de trabajo
y el futuro de sus hijos. Y el caso es que deben tener razón
¡pobrecitos!, menos mal que cada fin de semana cargan pilas en
el pueblín para poder seguir resistiendo.
El Tabuyo de hoy, pese a la merma de sus censos, ofrece
un aspecto atractivo y acogedor. Nada tiene que ver con aquellas
calles que nosotros pateamos hace cuarenta y tantos años en algunas de
nuestras marchas juveniles para atravesar la llamada «Ruta del Ciervo»
desde el Camino de Sanguinal, de Tabuyo de Monte a Pozos, ya en la
otra cara de las estribaciones del mítico Teleno, en La Cabrera. Hoy
el asfalto y el hormigón han saneado calles y callejas presentando un
conjunto que bien puede competir con cualquiera de las villas leonesas
más renombradas.
El aprovechamiento de los pinares
y robledales, desde su perspectiva maderera y de la resina,
complementado por la abundancia de setas comestibles, especialmente el
«lactarius deliciosus» o níscalo, que en Cataluña lo comercializan con
el nombre de «rovelló», han propiciado unos ingresos cuyo beneficio
revierte principalmente en las mejoras y equipamiento del pueblo para
un mayor bienestar de los vecinos y de cuantos disfrutamos de una
escapada a estos lugares.
Demoledores incendios
No es extraño, pues, que los vecinos de Tabuyo del Monte «pusieran el
grito en el Cielo» al sufrir en el espacio de ocho meses dos
demoledores incendios que arrasaron una importantísima masa forestal.
El primero de ellos, ocurrido el 13 de septiembre de 1998, desertizó
(ecológicamente hablando) 2.730 hectáreas de bosque y matorral
colindante a consecuencia de la explosión de dos misiles procedentes
del campo de tiro militar. El segundo, ocurrido el día 8 de abril de
1999, dio ocasión a que las autoridades civiles tomaran cartas en el
asunto dando lugar a notas de prensa como la siguiente: «La paciencia
del Gobierno de Lucas con el Ministerio de Defensa parece que se ha
terminado. La Junta de Castilla y León investiga si el Ejército ha
cometido un delito ecológico en la zona leonesa del Teleno, donde unas
maniobras militares causaron el pasado día 8 de abril un nuevo
incendio que ha arrasado 220 hectáreas de matorral y roble. Técnicos
de Medio Ambiente aseguran que este fuego -el segundo grave en sólo
ocho meseses- el que más daño ecológico ha causado»
El intrigante ídolo de Tabuyo
Con una escasa y antigua documentación, que atribuye su
procedencia al lugar de «Tabugo», podemos admirar en el Museo
Arqueológico Provincial de San Marcos una gran laja de pizarra que los
estudiosos del tema encajan en la Edad del Bronce, unos 1.800 años
antes de Cristo. Desde siempre, se ha considerado esta pieza como
procedente de Tabuyo del Monte, pues ya en los años veinte se
inventariaba en el Museo como originaria de nuestro pueblo de
referencia.
Para un mejor conocimiento de la
pieza, nos remitimos a lo que el profesor Avello, escribía en la
«Historia del Arte en León», editada en 1990 por Diario de León: «El
Ídolo-Estela de Tabuyo del Monte se trata de una gran laja de pizarra
de forma rectangular de 141 por 86 centímetros. Sobre su superficie se
ha grabado un motivo lejanamente antropomórfico y ferozmente
esquematizado, un puñal de lengüeta y una alabarda. La figura central
o antropomórfica presenta la forma de un vano rematado por un arco de
medio punto. En el interior aparece una serie de incisiones a modo de
cazoletas o puntuaciones que M. Almagro identifica como
representaciones oculares. El cuerpo, o parte inferior, ofrece una
serie de líneas horizontales dispuestas en tres bandas y separadas por
otras en zig-zag». |