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COMENTARIO DE TEXTO. EJEMPLOS DE COMENTARIO DE TEXTO

RESUMEN DEL TEXTO

El resumen no es más que la condensación selectiva del contenido de un texto, expresando las ideas esenciales y manteniendo una ilación lógica entre las mismas. En el caso de los textos argumentativos, la confección del resumen implica desvelar la tesis que defiende el autor, así como poner de relieve la línea argumentativa que lo ha conducido hasta ella.
A la hora de realizar un resumen correcto, adecuado y eficaz, han de tenerse en cuenta las siguientes consideraciones:

COMENTARIO DEL TEMA Y ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS DEL TEXTO

1.- EL TEMA

Todo texto tiene un sentido, presenta una intencionalidad. Establecer el tema es delimitar la idea central que origina y da sentido al texto. Hay que prescindir de los datos anecdóticos y concretos. Debe precisarse: El tema o idea central.
Para ello se puede responder con dos o tres líneas o por una oración. Ejemplo de Tema: «El texto trata el tema de las relaciones entre los intereses económicos y políticos de las grandes potencias y las guerras existentes en el mundo actual» o «En el texto se reflexiona sobre los intereses económicos y políticos existentes en las guerras actuales», etc.

2.- ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS

Se trata de entresacar la organización del texto en unidades (partes) relacionadas entre sí. Es decir, este apartado define claramente las partes en que se divide el texto y el tipo de relación (jerarquización) que se establece entre ellas.
El tema principal puede distribuirse en los distintos apartados o sintetizarse en uno de ellos. También hay que tener en cuenta que en un poema o texto más o menos extenso, los apartados del contenido pueden o no coincidir con las distintas estrofas o párrafos.
Cada uno de los párrafos del texto expresa una idea principal (apartado) que es el conjunto de palabras que son esenciales en la exposición de esa idea y de las que no podemos prescindir para su completa comprensión. porque da sentido a todo el párrafo.
Dentro del texto, aparecen otras ideas secundarias que desarrollan o refuerzan la idea principal del apartado, al que matizan, puntualizan o añaden detalles o ejemplos. Es importante determinar en este análisis el tipo de estructuración que ha elegido el autor para desarrollar a la hora de organizar las ideas. 

Estructura analizante o deductiva La tesis que se intenta defender aparece expuesta al principio y, tras ella, se desarrollan los datos o argumentos que han de servir para probarla
Estructura sintetizante o inductiva  El contenido del texto se dispone de tal modo que la tesis o idea principal se expone al final, como consecuencia que se deriva o deduce de lo anterior
Estructura encuadrada La formulación de la tesis inicial da paso al desarrollo de la argumentación que la ha de probar, después de la cual vuelve a enunciarse de nuevo, reforzada ahora por los razonamientos aportados.
Estructura paralela.  Se exponen sucesivamente distintas tesis relacionadas entre sí, pero sin jerarquizar.
Estructura interrogante . El texto se construye a partir de una o varias preguntas que el autor se plantea y a las que trata de dar respuesta convenientemente razonada

En este apartado se debe precisar si el texto sigue  una organización narrativa (relata un acontecimiento según un orden cronológico o temporal), descriptiva (explica cómo es un objeto o persona, de arriba abajo, de derecha a izquierda, según sus partes, etc...), expositiva (analiza de forma profunda un tema científico, histórico, social...), argumentativa (intenta convencer al público de la validez de una opinión o idea).
Así puede elegir estructuraciones como Estructura deductiva / analizante, inductiva / sintetizante, encuadrada, en paralelo, interrogante, lineal, etc.

EL COMENTARIO CRÍTICO

Este apartado implica un triple proceso: determinar qué se dice (explicación y aclaración del sentido del contenido), cómo se dice (valoración crítica de los diferentes elementos – ideológicos y formales - ) y la opinión personal.
Para ello hay que demostrar:
- Capacidad crítica  para enjuiciar la realidad y emitir opiniones críticas sobre lo que se lee.
- Expresión lingüística: madurez expresiva, comunicar por medio del ejercicio propuesto que se posee corrección, propiedad y fluidez en el uso del lenguaje.
Con el fin de seguir un cierto orden en el comentario crítico, ofrecemos ahora uno de los posibles métodos para la realización de este ejercicio.
1. Aclaración de las ideas (¿Qué se dice?) Comentar un texto implica precisar el sentido y el alcance de las ideas que contiene. Para ello es necesario hacer una reflexión acerca de lo que dice el texto, explicando el significado de los términos, conceptos y datos fundamentales. Esto se puede hacer bien siguiendo literalmente el texto (precisando su contenido en el mismo orden en el que el autor lo ha puesto) o bien reorganizando las ideas y comentándolas de acuerdo a su lógica interna (la de la estructura). Ni en uno ni en otro caso el comentario debe reducirse a una mera  repetición del contenido. Puntos de reflexión que pudieran incluirse:
 - Aclaraciones o precisiones de conceptos o argumentos utilizados.
 - Matizaciones acerca de las causas o consecuencias de las afirmaciones.
 - Puntualizaciones que muestren más claramente lo que en el texto puede quedar más oculto.
 - Reflexiones para asociar el contenido del texto con otros hechos o realidades externos al mismo, pero con los que guarda evidentes relaciones.

Si el texto es literario de un autor conocido (por ejemplo, Federico García Lorca o Camilo José Cela), se puede realizar un breve comentario (dos o tres líneas) sobre el movimiento literario del autor, su importancia, etc. 

2. Valoración crítica (¿Cómo se dice?) Corresponde ahora realizar un juicio crítico del texto comentado. Dicho juicio debe ser personal y razonado, y tomará como elementos de referencia cuantas afirmaciones se hayan hecho en el apartado anterior. Debería centrase en aspectos como:
-Grado de autenticidad y validez de los argumentos y datos utilizados. Si se dudara de su adecuación para probar la tesis del autor, se razonarán los motivos de tales dudas. De igual modo, y si existieran, se pondrán de relieve cuantas vaguedades, incoherencias, ambigüedades o contradicciones se hayan apreciado en la exposición, así como cualquier otro aspecto que se considere relevante (utilización de eufemismos para encubrir o atenuar determinadas realidades, manipulación de datos, etc.).
-Interés y adecuación del tratamiento otorgado al tema. Se valorará la originalidad de dicho tratamiento, destacando las ventajas o innovaciones que aporta en relación con otros posibles, la perspectiva personal del autor, etc.
-Adecuación y efectividad de los medios formales empleados: claridad expositiva; propiedad, variedad y riqueza del vocabulario, corrección sintáctica, etc.
Se trata, por tanto, de valorar los aciertos y errores del autor en la elaboración del texto, justificando cada una de las afirmaciones o juicios vertidos. De todos modos conviene obrar con cautela; de ningún modo se plantearán las críticas en un tono polémico, agresivo o irrespetuoso para con el autor, y habrá que procurar que las opiniones emitidas sean objetivas y no resulten de una postura personal excesivamente subjetiva o mediatizada.
3. Conclusión. Opinión personal. Resulta conveniente finalizar la valoración crítica con varios párrafos en los que, de una manera breve, se expongan nuestras ideas, opiniones personales, sentimientos, etc que provoca el texto.


EJEMPLOS DE COMENTARIO DE TEXTOS

COMENTARIO DE TEXTOS PERIODÍSTICOS

Ceguera Espido Freire (LA RAZÓN)

Ahora que el dolor y los nombres de los heridos y los muertos dejan paso a las preguntas, la necesidad de explicaciones y las reparaciones, ahora, que es el momento para que hablen los políticos y los gobernantes (y no antes, cuando la atención y las medidas debían centrarse en las víctimas), ahora es el tiempo para reflexionar sobre los porqués. No el mayor y más desgarrador, por qué a esa hora, por qué ese hombre, esa muchacha, por qué el fin de una vida joven y sin culpas mayores. No existe razón para ninguno de esos doscientos muertos, ni para la amputación bárbara de pies y manos, ni para el recuerdo perenne de los vagones retorcidos. No la hay, salvo que la vida es imprevisible y cruel pese a nuestras construcciones imaginarias y nuestros consuelos de rutina y tranquilidad, que sabemos que habrá un fin pero no tenemos el menor poder para preverlo o atenuarlo.
   Sin embargo, si como algunas de las pruebas apuntan, como la mayor parte de los diarios internacionales parecen creer, nos encontramos frente a un atentado islamista, habrá otros porqués; los terroristas habrán pasado por alto las manifestaciones populares, el no a la guerra de hace un año, para vengarse de la decisión política que se tomó sin escuchar el rechazo general, y eso nos los hará aún más crueles y sanguinarios. Como españoles, la mayor parte de nosotros podíamos comprender el odio y el ataque a los estadounidenses, no hacia nosotros. Pero nada real hicimos para detener esa guerra. No exigimos un referéndum, no se paralizó el país durante días, ni siquiera se censuró esa política en las elecciones municipales. Quizás porque la catarsis de las manifestaciones masivas nos dejó satisfechos, quizás porque tradicionalmente somos un pueblo pasivo, resignado a los tejemanejes políticos y poco participativos. Quizás porque las posibilidades de inversión en Afganistán e Iraq eran tan interesantes que no se podía prestar atención a ninguna queja.
   Fuimos parte agresora en esa guerra, con una actitud muy similar a la de los americanos; lamentábamos las víctimas, pero se libraba lejos de nuestro territorio. Y la percepción de sentirnos en contra, de habernos mostrado en contra, nos hacía desvincularnos de las decisiones políticas, como si los españoles que colaboraban con Inglaterra y EE UU no fuéramos nosotros.
   Lo éramos, y al participar en esas matanzas nos pusimos en peligro. Nunca se entra en una guerra impunemente. Nada puede justificar una muerte, pero por ello mismo todas las muertes son iguales. La del afgano y la del Pozo. La del niño iraquí y la del bebé número 199.
   No nos lo merecíamos, pero no somos una sociedad inocente. Sí ciega, sí poco reflexiva, sí ensoberbecida con nuestros pequeños logros en el mundo. Michael Moore, en sus dos ensayos sobre la política estadounidense habla de cómo los americanos no acaban de entender por qué el resto del mundo les odian. Nosotros, al parecer, tampoco lo comprendemos: por desgracia, por nuestra culpa, tienen muchas razones.


RESUMEN

Es un artículo de opinión, publicado en el diario LA RAZÓN, en el que Espido Freire expresa sus opiniones y comentarios sobre las causas y consecuencias de los atentados de Madrid, ocurridos el 11 de marzo de 2004. Espido Freire, partiendo de la hipótesis del terrorismo islámico como autor material de los atentados que costaron la vida a doscientas personas, llega a la conclusión de que la sociedad española, aunque no merecía en absoluto la barbarie sangrienta de los atentados, no es una sociedad inocente a causa de la participación española en las invasiones de Afganistán y, sobre todo, en la de Iraq, promovidas principalmente por el gobierno estadounidense.

COMENTARIO DEL TEMA Y DE LA ORGANIZACIÓN DE IDEAS DEL TEXTO

 El tema de este artículo periodístico de opinión es el de la responsabilidad última de la sociedad española en los atentados sangrientos del once de marzo, a causa de su intervención en la guerra de IRAQ y, a pesar de las manifestaciones y protestas de buena parte de los ciudadanos españoles contra la intervención en dicha guerra.
El tema ya señalado se organiza en el texto según la estructura típica de los textos argumentativos y de la mayoría de los artículos de opinión que suelen aparecer publicados en los periódicos:
#    INTRODUCCIÓN (primer párrafo del texto). El autor, en este caso concreto autora, señala el tema que va a tratar en el artículo, adelantando a menudo su punto de vista y su opinión:
    >    Varios días después de los atentados terroristas de Madrid es el momento de preguntarse el porqué de los doscientos muertos, aunque la razón humana no encuentra una explicación lógica que sea válida.
#    DESARROLLO (párrafos 2, 3 y 4). La autora expone sus opiniones, ideas, argumentos... acerca del tema señalado en la introducción:
    >    Sin embargo lo dicho en el primer párrafo, si se trata de un atentado islamista, se debe a un sentimiento de odio y de venganza por la participación española en la guerra de Iraq (a pesar de la movilización popular contra la guerra) (párrafo 2)
    >    Los españoles, quisiéramos o no quisiéramos, fuimos parte de la guerra (párrafo 3)
    >   Esta participación nos puso en peligro de sufrir atentados. Con ello se igualarían las muertes: el niño iraquí fallecido en un bombardeo, con el niño madrileño que viajaba en un tren (párrafo 4)
#     CONCLUSIÓN (último párrafo). La autora cierra el artículo con una idea o argumento que sirve de conclusión o tesis final del artículo:
    >    La sociedad española no es inocente; aunque los españoles no lo comprendan, en el resto del mundo tienen razones para odiarnos.

COMENTARIO CRÍTICO

    En la prensa diaria, dentro de los llamados géneros de opinión, suelen escribir "columnas" habituales o artículos sueltos y ocasionales, escritores, pensadores e intelectuales. Este es el caso de la novelista Espido Freire, una de las figuras más relevantes de la narrativa actual, que aquí expresa sus reflexiones sobre los atentados del once de marzo, pocos días después de que hubieran sucedido.
    Este artículo presenta la estructura típica de los textos argumentativos: es decir, comienza por una introducción al tema tratado (el dolor por las víctimas de los atentados no debe impedir una reflexión racional sobre el terrorismo islámico), continúa con una exposición o desarrollo de argumentos (la participación española en la guerra de Iraq ha provocado sentimientos de odio y venganza en el mundo musulmán) y cierra el artículo con una conclusión: la sociedad española no es inocente, a pesar de las protestas y movilizaciones contra la guerra de Iraq y la política belicista de Bush, Blair y Aznar.
    Se deduce por el tono en que está escrito el artículo que la autora formó parte de las voces que se alzaron contra la invasión de Iraq y el imperialismo norteamericano, y aunque comparto buena parte de los motivos que impulsaron estas movilizaciones, no por eso dejo de estar en desacuerdo con algunos de los argumentos de Espido Freire.
    El mundo islámico es muy extenso (casi mil millones de personas lo componen) y si resulta exagerado afirmar que los musulmanes odian a España por su participación en la guerra de Iraq, mucho más que este supuesto odio forma parte de las causas que provocaron los atentados del Once de Marzo. Porque la población islámica es muy numerosa (un tercio de la humanidad, aproximadamente) y la mayoría de sus creyentes, a pesar de los cerrados principios religiosos que obedecen, a pesar, incluso, del sentimiento de odio que pudieran sentir algunos hacia EE.UU., Israel, Gran Bretaña o España, no por eso deben considerarse sospechosos de cómplices con el terrorismo salvaje de Al Qaeda, organización que seguramente la mayoría de los musulmanes rechaza y maldice.
    Argumentos, como el sostenido por Espido Freire, equivalen a afirmar que el supuesto odio de los vascos hacia España es la principal causa del terrorismo etarra, y que además la sociedad española no es inocente de los atentados porque, en su gran mayoría, comparte la lucha policial y la persecución implacable, pero democrática contra ETA.
    La sociedad española al igual que la sociedad islámica son inocentes de los atentados del Once de Marzo. Éstos fueron el sangriento resultado de la mente perversa de un grupo criminal. Bien es cierto que en nada beneficia la política imperialista, ultraconservadora y militarista de George Bush, ni los oscuros intereses que las multinacionales norteamericanas y británicas mantienen con el petróleo que se extrae en Iraq. Pero en esos asuntos los españoles somos inocentes.
Finalmente, debo decir que comparto con la autora de este artículo la necesidad de hallar una explicación seria, racional y coherente de las causas del Once de Marzo, más que nada porque de ello depende que no haya más víctimas inocentes entre la población, que la convivencia entre la sociedad española y la islámica se mantenga en libertad, tolerancia y respeto mutuo de la pluralidad de ideas, sentimientos y creencias


TEXTO

    Por raro y anacrónico que parezca, hay desgracias a las que, por alguna postura, se les escapa un halo positivo. Y está llegando el momento en que todos tengamos que bendecir aquel aciago momento de triste recuerdo en que las primeras manchas de malhadado fuel empezaron a mancillar las playas gallegas. Gracias a las desgracias de mariscadores, marineros y percebeiros, el hundimiento de una gabarra en la Bahía de Algeciras se ha convertido en noticia de primera magnitud, ha concentrado a políticos de todas las administraciones, alertado a los técnicos y puesto a prueba todas las medidas de seguridad habidas y por haber. Gracias a las desgracias del pueblo gallego, los gobiernos central y andaluz han empezado a ver la realidad que se oculta tras los vaticinios de ecologistas y ayuntamientos campogibraltareños sobre la peligrosa sombra que se cierne sobre las aguas del Estrecho.
    Gracias a las desgracias que padecen la flora y la fauna de la Costa de la Muerte, se está atendiendo con preocupación a las decenas de aves que cada año aparecen muertas en las costas andaluzas, se empieza a observar la degradación medioambiental que sufren nuestros fondos marinos y se otea con desvelo el horizonte para certificar que el alquitrán también mancha nuestras orillas hace décadas. Y mire usted por dónde que hasta para emular desgracias hemos tenido suerte: porque no se ha escapado el fuel de los tanques de la embarcación, porque sólo está a medio centenar de metros de profundidad, porque el lugar donde se hundió la gabarra es el mejor de todo el Estrecho y, además, llueve sobre mojado...
    Pero qué pena más grande que la atención a la degradación medioambiental, la prevención ante acontecimientos contaminantes, las sanciones a los desalmados armadores, y las ayudas a esas zonas dejadas de la mano de Dios, sólo lleguen después de una desgracia de las proporciones del «Prestige», el «Venamagna» o el «Spabunker IV». Qué pena haber tenido que sufrir...

Mar Correa, ABC

RESUMEN

Mar Correa, en un artículo publicado en el diario ABC, reflexiona sobre algunas consecuencias posteriores a la catástrofe ecológica del Prestige. Porque de modo paradójico se produce el hecho  de que gracias a dicho desastre las autoridades del gobierno español y las del gobierno andaluz han sabido evitar otra catástrofe ecológica en la bahía de Algeciras, a causa del hundimiento de una gabarra que también estaba cargada de fuel o de productos tóxicos. Sin embargo, la autora del artículo se lamenta que las medidas adoptadas contra la degradación medioambiental, la contaminación y los armadores desalmados sea fruto de catástrofes anteriores, como la del Prestige, y no por una verdadera actuación consciente por parte de las autoridades.

COMENTARIO DEL TEMA Y DE LA ORGANIZACIÓN DE IDEAS DEL TEXTO

Este artículo periodístico de Mar Correa trata el tema de la prevención y lucha contra los desastres ecológicos; más concretamente, la  paradoja de que la catástrofe del Prestige haya servido para evitar otro desastre ecológico en la bahía de Algeciras.
El tema ya señalado se organiza en el texto según la estructura típica de los textos argumentativos y de la mayoría de los artículos de opinión que suelen aparecer publicados en los periódicos:
#    INTRODUCCIÓN (tres primeras líneas del texto). La autora señala el tema que va a tratar en el artículo:
    >    Por raro que parezca la catástrofe del Prestige ha tenido consecuencias positivas
#    DESARROLLO (resto del primer párrafo y párrafo segundo). La autora expone sus  argumentos... acerca del tema señalado en la introducción:
    >    Gracias al Prestige los políticas del gobierno central y del andaluz han sabido tomar las medidas oportuna para evitar otra catástrofe en Algeciras (últimas líneas del primer párrafo)
    >    Gracias al Prestige, se ha sabido actuar a tiempo para evitar la destrucción de la fauna y flora de la costa de la bahía de Algeciras. También ha habido suerte, porque la gabarra hundida no ha vertido fuel en el mar (párrafo segundo)
#     CONCLUSIÓN (último párrafo). La autora cierra el artículo con una idea o argumento que sirve de conclusión o tesis final del artículo:
    >    Lo lamentable en todo este asunto es que hayan sido varias catástrofes ecológicas las causantes de que, por fin, se dedique la atención debida a la lucha contra la contaminación y la degradación del medioambiente

COMENTARIO crítico

La catástrofe medioambiental que el Prestige provocó en las costas gallegas es un ejemplo de la forma como la civilización humana puede destruir la naturaleza. No sólo fue el accidente del hundimiento del barco, a causa de una tempestad en el mar, no sólo fue que el petrolero debería haber ido al desguace mucho tiempo antes, pues no cumplía las condiciones legales mínimas por viejo y defectuoso, no fue sólo que lo llevaron mar adentro para que allí se hundiera dañando menos al litoral gallego, lo que resultó un gigantesco error ya que el remedio causó peores efectos que la enfermedad; sino también el lamentable espectáculo de los políticos gobernantes tratando de justificar lo injustificable y mintiendo a la opinión pública.
Únicamente la movilización del pueblo gallego, y la intervención solidaria de las gentes de otras comunidades autónomas y las ONGs resultaron una nota positiva que contribuyó a disminuir los daños provocados y a intentar recuperar en lo posible el ecosistema de las costas gallegas.
Entonces se produjo, una vez más, el conmovedor fenómeno de la solidaridad entre las gentes, de pueblo liso y llano: andaluces, extremeños, catalanes, vascos... que acudieron a la Costa de la Muerte para ayudar a las tareas de limpieza de las playas, etc. Y digo conmovedor fenómeno de solidaridad, porque esta actuación fraternal se repite, cuando desgraciadamente sucede algún desastre o calamidad. Viene a mi memoria los ejemplos de humanitaria ayuda, de cariño  y de compartir dolor y sufrimiento durante los atentados del Once de Marzo en Madrid. Toda España, independientemente de la comunidad autónoma, de las clases sociales, de la posición social, de que los ciudadanos fueran naturales del país o inmigrantes se dolió, lloró y apoyó en todo lo necesario para paliar los trágicos efectos de los atentados.
Lo único lamentable en todo esto es que la autora del artículo lleva razón. Hace falta que ocurra una calamidad, una catástrofe, una tragedia infernal para que las autoridades, para que los gobernantes decidan adoptar medidas de prevención, a solucionar problemas que no se hubieran producido si se hubieran tomado los acuerdos políticos y legislativos pertinentes.

 

 

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