LA NOVELA DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL
2.- LA NOVELA DE LOS AÑOS CUARENTA
La
narrativa anterior al 39 presenta dos generaciones: la Generación
del 98 y el Novecentismo.
CARACTERÍSTICAS
DE LA NOVELA DE LA GENERACIÓN DEL 98:
En
1902 se publican en España cuatro obras significativas: "La
voluntad" de Azorín, "Amor y pedagogía" de Unamuno y
"Camino de perfección" de Baroja y “Sonata de otoño” de Valle-Inclán
Con ellas e inicia un camino innovador, que culminará en los años y décadas
siguientes.
1.- Crítica de los males de España:
se escribe contra el caciquismo, las glorias pasadas y males nacionales: el
hambre y la ignorancia.
2.- Pesimismo ante la situación histórica (la pérdida de las últimas
colonias es tomado como el desmoronamiento de los valores sociales y
espirituales.
3.- Influencia de la filosofía (frente al dogmatismo aparecen los
planteamientos existencialistas de Kierkegaard y Schopenhauer en los que
predominan la falta de sentido de la vida, la duda existencial y el
escepticismo);
4.-El dolor de España (nace de un profundo patriotismo, centralista y
casticista, representado en Castilla);
5.-El subjetivismo (la realidad queda teñida por la sensibilidad personal);
6.-Renovación estética o estilo (huyendo de las formas retóricas burguesas
del XIX como el retórico mismo y el prosaísmo, busca la sobriedad,
usando palabras tradicionales y castizas; los géneros que cultivan son la
novela-Unamuno, Baroja, Azorín-, el ensayo (Azorín); y en menor medida el
teatro (Valle-Inclán) y la poesía (Antonio Machado y Unamuno).
Dos notas son fundamentales en esta nueva orientación de la novela:
1) El subjetivismo o antirrealismo.
No se persigue, como en la estética realista, la reproducción exacta de la
realidad, sino la expresión de la realidad interior.
2) Concepción totalizadora. La
novela es un género multiforme, en el que tienen cabida también la reflexión
filosófica, el ensayo, el lirismo... (Azorín habla de ‘novela permeable’).
UNAMUNO
(1864/1936)
La
novela unamuniana escapa de los postulados tradicionales del género: no hay
descripción ambiental, no hay autonomía en los personajes,el desarrollo es
mínimo; para estas novelas tan heterodoxas, Unamuno acuñó el término "nivolas".
Unamuno se sirvió de la novela, igual
que hará con el resto de los géneros literarios que cultivó a lo largo de
su vida, para dejar testimonio de su intimidad agónica, para la expresión y
reflexión de las mismas ideas obsesivas sobre la religión, la vida, la
muerte y la propia conciencia. Para ello interviene en el relato, dialoga
con sus personajes, los convierte en símbolos, interpela al lector...
NOVELAS MÁS IMPORTANTES: En 1914 publica Unamuno la que, sin duda, es su
mejor novela: "Niebla".
Lo que más sorprende al lector de esta obra es la utilización del conocido
juego vida-literatura: Augusto Pérez, el protagonista de la novela, se
enfrenta con su creador en un ambiente de confusión entre lo que es verdad y
lo que es ficción. Algunos críticos interpretan la obra desde el problema de
la libertad del personaje frente a su creador; si consideramos a Augusto
Pérez trasunto de Unamuno, esto le serviría al autor para exponer su
rebelión contra Dios.
Unamuno también se sintió atraído por el tema de la lucha entre
hermanos, por la historia bíblica de Caín y Abel. Este motivo fratricida
sirve de base a su novela "Abel
Sánchez" (1917)
Tras "La tía Tula"
(1921), Unamuno publica "San
Manuel Bueno, mártir “ (1930). En esta obra aparecen todos los motivos
que, recurrente e insistentemente, habían ido apareciendo en sus novelas
anteriores: la lucha agónica del individuo en este mundo, el creer y el
aparentar creer, la soledad, los problemas de la fe, la vida como sueño...
Cuenta la historia de un cura de pueblo que ha perdido la fe, pero que
aparenta tenrla para que sus feligreses mantengan intactas sus creencias
religiosas.
PÍO
BAROJA (1872/1956)
BAROJA
tenía un talante independiente,
solitario y sincero que le granjeó enemistades a lo largo de toda su
vida. Era de ideología liberal que
evolucionará con el tiempo hacia un cierto conservadurismo moral. Sin
embargo, las críticas que parecen en sus libros tanto a sectores
identificados tradicionalmente con las derechas como con las izquierdas, le
enemistaron con los dos bandos enfrentados en la guerra civil.
Formación autodidacta:
Estudió la carrera de medicina, que ejerció sólo durante un breve período
de tiempo; luego se trasladó a Madrid para regentar un negocio familiar de
panadería. Su formación literaria fue anárquica y muy personal, según él
mismo confiesa en sus memorias: leyó sin cesar a los narradores y filósofos
que le interesaban: Tolstoi. Dickens.
Dumas, Schopenhauer, Kant, Nietzsche.
Su
producción narrativa:
Se organizan en grupos de tres novelas (trilogías) que siguen un tema común.
En estos relatos el autor parte de una observación de la realidad en muy
variadas manifestaciones:
SUS OBRAS:
Primera etapa (1900-1912)
Trilogías:1.- La lucha por la vida (- La busca. - Mala Hierba. - La
aurora roja); 2.- La tierra vasca (- La casa de Aizgorri. - El mayorazgo de
Labraz. - Zalacaín el aventurero). 3.- La raza: (- La dama errante. -
La ciudad de la niebla. - El árbol de la ciencia); 4.- El mar: (Las
inquietudes de Shanti Andía-El laberinto de las sirenas- Los pilotos de
altura.-) Segunda etapa (1913-1936): (Memorias de un hombre de acción)
serie de novelassobre un personaje llamado Avinareta .- Tercera etapa
(1939-...): Desde la última vuelta del camino (memorias).
El objetivo de la narrativa de Baroja era entretener al lector. Sus
novelas se caracterizan por los siguientes rasgos:
- Novelas centradas en
un personaje -activo y dominador o pasivo y sin voluntad-
- Acción y diálogos
abundantes,
- Marcada presencia del narrador
a través de comentarios y reflexiones (lo que permite al propio Baroja
expresar sus ideas filosóficas, literarias y políticas).
- Descripciones impresionistas a
base de pinceladas o unos pocos detalles físicos y psicológicos
- Cierto desaliño expresivo (exagerado
por los críticos).
VALLE
INCLÁN (1866/1936)
Dos
estilos definen la obra de Valle: modernismo
y esperpento. Los años iniciales están marcados por la tendencia
modernista y representados por las cuatro "Sonatas",
subtituladas “Memorias del
Marqués de Bradomín”: Sonata de
otoño (1902), Sonata de Estío (1905),
Sonata de Primavera (1904) y Sonata
de invierno(1905); supuestas memorias del Marqués de Bradomín, una
especie de donjuán, "feo, católico y sentimental". La vida de este
peculiar caballero español aparece envuelta en un halo de misterio,
aventuras, amores y provocación, en un ambiente de elegancia exquisita, pero
decadente. Lo más destacable de las Sonatas, son sus valores formales, la
prosa rica, refinada, sensual y llena de ritmo.
De esta primera época también es la trilogía de “La guerra carlista” (1908/1909), que narran episodios de la
última guerra carlista de España.
Entre
las obras de la última época destaca la que sin duda, es una de las mejores
novelas de la primera mitad del siglo XX, "Tirano
Banderas" (1926). La historia se centra en un supuesto dictador
americano y no está localizada en un tiempo ni espacio concretos(aunque la
ambientación lleva a pensar inmediatamente en México, país que valle
visitó varias veces). En ella sigue apareciendo la técnica esperpéntica,
esa visión deforme y monstruosamente grotesca de los personajes. Merece
destacarse el asombroso dominio de la lengua con la incorporación de
giros y expresiones hispanoamericanas.
Por último las tres novelas del "Ruedo
ibérico" (1927-1932), en las que Valle intenta reflejar la historia
y vida de nuestro país desde el reinado de Isabel II hasta el desastre del
98, ponen al descubierto la degradación social y moral de España durante
esta época.
AZORÍN.-
En
las novelas de Azorín (José Martínez Ruiz) la narración se fragmenta en
instantáneas que congelan el tiempo y captan la impresión del instante.
Ejemplo de novela impresionista son La
voluntad,
Antonio Azorín, Confesiones de un pequeño filósofo
Más tarde escribe “Don Juan” (1922) y “Doña Inés” (1925), en las
que se describe minuciosamente el ambiente y la sensibilidad de los
personajes.
NOVELA
NOVECENTISTA (GENERACIÓN DEL 14)
Destacaremos
a los escritores que introducen novedades importantes en el tratamiento de las
novelas. Y entre ellos los principales serán Ramón
Pérez de Ayala y Gabriel Miró.
Gran influencia tendrá la figura de Ramón
Gómez de la Serna, pero más en el terreno de la poesía. Todos estos
autores suponen una superación de los patrones o esquemas narrativos
anteriores, aunque cada uno por un camino distinto: el lirismo (Gabriel
Miró), la ironía o el humor (Ramón Gómez de la Serna, Wenceslao Fernández
Flores), el intelectualismo (Pérez de Ayala) o la deshumanización.
Gabriel
Miró.
Destacan
sus obras Nuestro Padre San Daniel (1921), y El obispo leproso (1926),
que forman un bloque. Transcurren en Oleza (trasunto de Orihuela),
representación de un mundo nebuloso, casi desaparecido, que el autor pretende
rescatar. La acción es mínima. Lo fundamental es la creación de ambientes y
de personajes. Miró aspira a captar la vida monótona y asfixiante de una
comunidad cerrada. En la obra se desarrolla un enfrentamiento entre los que
viven dominados por la idea del pecado y los que están abiertos a la
felicidad y al disfrute humanos.
Las
cerezas del cementerio (1910) y El
abuelo del rey (1915) son otras obras importantes.
Ramón
Pérez de Ayala (1888-1962)
Comienza escribiendo
en una estética noventayochista para pasar después a la novela
"intelectual". Andrés Amorós divide su obra en tres etapas:
1) Tetralogía que narra la
vida de Alberto Díaz de Guzmán, personaje barojiano, "alter ego"
del autor. Tinieblas en las cumbres (1907), A.M.D.G.-de marcado acento antijesuítico- La Pata de la raposa
(1912) y Troteras y danzaderas (1913). Pérez de Ayala pretende
"reflejar la crisis de la conciencia hispánica desde principios de este
siglo".
2) "Novelas poemáticas de
la vida española", publicadas en 1916 en un solo volumen formado por
tres relatos. Desaparece lo autobiográfico y ganan terreno las ideas. Están
consideradas como novelas "puente" entre las dos etapas principales.
3) En 1921 comienza su
última y más lograda etapa. La acción disminuye; los personajes encarnan
ideas o actitudes vitales. Su
mejor obra, quizás, es Belarmino y Apolonio (1921).
Ramón
Gómez de la Serna.
Su
vida y obra son una constante ruptura con lo establecido, con las
convenciones. Dar conferencias vestido de torero o celebrar banquetes en
quirófanos fueron algunas de sus excentricidades. Este carácter excéntrico
caracteriza también su literatura. La base de su producción es la
greguería, frase o apunte breve que encierra una pirueta verbal o una
metáfora insólita: "Humorismo + Metáfora =
Greguería".
Como novelista, Ramón rompe los moldes del género. En sus obras cabe de
todo. La más famosa es El torero Caracho (1927). No podemos olvidar El
Novelista (1924), historia de un autor en busca de motivos para sus
novelasy de imaginación. El doctor inverosímil (1921) narra la historia de un médico
que cura por medio de extraños métodos.
La
novela hacia 1927
En
los mismos años en los que llega a su auge la generación poética de
Guillén, Lorca... están escribiendo en líneas distintas al menos otros dos
grupos de autores. El primero está formado por novelistas republicanos que
padecieron el exilio: Juan Chabás, Rosa Chacel, Juan José Domenchina,
Esteban Salazar Chapela, Max Aub o Francisco Ayala.
1.- LA NOVELA DEL EXILIO
Escritores
que, por su militancia en el bando republicano, debieron abandonar España y
escriben en el exilio sus mejores obras:
MAX AUB: Escribe en el exilio su
gran ciclo narrativo sobre la Guerra Civil, la serie de los “Campos”: seis
obras sobre la Guerra Civil y el exilio en los campos de concentración en
Francia.
Francisco Ayala: En “Diálogo de
los muertos” (1939) recuerda el final de la guerra civil; en “Muertes de
perro” (1958) trata el tema de la dictadura en una imaginaria república
hispanoamericana. De 1982 a 1988 publico sus memorias con el título “Recuerdos
y olvidos”.
Rosa Chacel: “Memorias
de Leticia Valle” (1945) sobre el despertar erótico de una
adolescente. En sus obras es constante el motivo de la memoria como una forma
de recuperar la propia identidad vital.
Ramón J. Sender: “Réquiem
por un campesino español” (1953), en la que expone los problemas de
conciencia de un cura que no había intentado evitar el asesinato de un
campesino republicano. Muy conocida es también la serie “Crónica
del alba" (1942-1966), compuesta por nueve novelas de sabor
autobiográfico.
Arturo Barea: autor de la
trilogía semiautobiográfica “La forja de un
rebelde”, publicada en inglés entre 1941-1944, y en castellano, en
Buenos Aires, en 1951 (habla de sus años de escolar, de la mili en
África, de la Guerra Civil).
2.-
LA
NOVELA DE LOS AÑOS CUARENTA
Tras
la Guerra Civil (1936-1939), la sociedad española debía volver a la
normalidad, pero esta labor no sería fácil. La ideología de los vencedores
se impuso a la de los vencidos en todos los aspectos de la vida, y la novela
no sería menos. Las necesidades materiales y la delicada situación social
pasaron a primer plano, y en el periodo conocido popularmente como los
años del hambre (1939-1945) no había mucho lugar para la creación
literaria. De todos modos hay ejemplos de autores que emprendieron una
búsqueda de nuevas formas narrativas que permitieran retomar el desarrollo
que la novela estaba alcanzando en los años de la II República.
# GONZALO TORRENTE BALLESTER (1910-1999) Torrente Ballester comienza su
andadura en la literatura con obras de decidida apología falangista, como Javier Mariño (1943). Evoluciona hacia el humor y la ironía en El
golpe de Estado de Guadalupe Limón (1946), situada en Hispanoamérica. La
obra más popular de este autor no llegará hasta 1972, La
saga / fuga de J. B.
# CAMILO JOSÉ CELA (1916-2002) Comenzó a publicar durante los
años cuarenta, y suya es la primera gran novela de esta década: La
familia de Pascual Duarte (1942). Se trata de un relato en primera persona
por parte del protagonista, Pascual Duarte, que cuenta su vida desde la
cárcel en la que se encuentra condenado a muerte. Presenta un panorama
sórdido, violento y miserable, dominado por los intereses personales, el
materialismo y la muerte. Pascual Duarte, un hombre de carácter violento, ha
cometido crímenes horribles durante su vida, los cuales son expuestos con
toda naturalidad. Debido a la brutalidad del argumento y a la triste y
desoladora imagen que ofrece de la sociedad española, esta técnica novelesca
ha sido denominada tremendismo,
caracterizado por el objetivismo del relato y por el dominio del lenguaje y de
sus posibilidades expresivas. En la segunda mitad del siglo, Cela se
convertirá en el novelista español más reconocido dentro y fuera de
España.
#
EL PREMIO NADAL La creación del Premio Nadal es otro elemento que
contribuye al lento despertar de la novela durante los años cuarenta. La
primera edición, en 1945, premia a Carmen Laforet (1933-2004), hasta entonces
una desconocida joven de veintidós años, por su novela Nada.
Se trata de una sencilla narración sobre la vida de una joven estudiante en
Barcelona. Los elementos autobiográficos son muy abundantes, por lo que la
sinceridad y el modo directo de narrar son dos de los valores más sólidos de
esta novela. Desde su publicación, esta obra se convirtió en un gran éxito
editorial y en la mejor obra de su autora. La importancia que los ganadores de
este premio alcanzaron posteriormente demuestra la relevancia que el Nadal
alcanzó en los años siguientes: José Félix Tapia, La
luna ha entrado en casa (1946); José María Gironella, Un hombre (1947); Miguel Delibes, La sombra del ciprés es alargada (1948); Sebastián Juan Arbó, Sobre
las piedras grises (1949); José Suárez Carreño, Las
últimas horas (1950).
#
MIGUEL DELIBES (1920) Es el autor que mayor relevancia ha conseguido de
cuantos ganaron el premio Nadal durante los años cuarenta. A la publicación
de su primera novela, La sombra del
ciprés es alargada (1948), siguió poco después El
camino (1950), en la que Daniel el Mochuelo narra sus vivencias y
travesuras durante la noche anterior a su partida a la ciudad para estudiar.
Otros títulos importantes de Delibes son Las
ratas (1962), Cinco horas con Mario
(1966) o El príncipe destronado
(1973), además de los títulos publicados más recientemente.
En conclusión, la novela de la década de los cuarenta se ve totalmente condicionada por las circunstancias de la guerra. Algunos autores muestran una voluntad clara por hacer renacer el panorama literario sobre unos nuevos presupuestos, los cuales terminarían por dejar a un lado a los autores que se seguían resistiendo al cambio.