Lenguas y dialectos de España. El español de América

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1.- Lenguas y dialectos de España
                   Variedades dialectales del español actual
2.- El español de América
Bibliografía

1.- Lenguas y dialectos de España

Dejando al margen el español o castellano (ver tema anterior), en la actualidad se hablan las siguientes lenguas en España: vasco o euskera, catalán, y gallego: 

A.- El vasco o euskera

Los vascos son un pueblo prerromano cuya lengua a pervivido hasta hoy sin grandes modificaciones. El origen del vasco, tanto del pueblo como de su lengua, está aún por esclarecer. Hoy se barajan dos opciones: un origen beréber y otro nórdico y caucásico - finougrio y uraloaltaico, respectivamente- por las concomitancias que presentan tales idiomas con el euskera, que tendrían una localización común antes del neolítico. Su extensión primigenia se expande un poco más que en la actualidad: País Vasco, zona pirenaica hasta Huesca, País Vasco francés, sur de Álava, Navarra, noroeste de La Rioja y este de Burgos. Su presencia como adstrato se deja notar ya en topónimos en -én, -éno y -ena y en compuestos  de apellidos y topónimos con berri - nuevo -, herri - pueblo - o gorri - rojo-. Incluso ostentaba algunas concomitancias con el español - o bien influyó en él, según algunos filólogos -: aspiraba f- inicial latina (de hecho en La Rioja desapareció ya en el siglo XI), tenía cinco vocales con tres grados de abertura, podía fricatizar las oclusivas sonoras /b/, /d/ y /g/, sonorizar las sordas intervocálicas y conocía la vibrante múltiple. Además, el grupo ct latino podía pasar a la palatal, africada, sorda /c/, según atestiguan inscripciones galas.
Las primeras noticias las tenemos en algunas palabras sueltas aparecidas en las Glosas Emilianenses, del siglo X y en una guía de peregrinos compostelanos del XIII. No obstante, el vasco no empezó a ser bien conocido hasta la aparición de unos poemas de Dechepare en 1545, y del Nuevo Testamento vasco de Leizarraga, de 1571. La unidad que produce la lengua es tal que Euskalherría significa pueblo que habla vasco, a pesar de que la falta de una norma durante siglos ha hecho que esta lengua presente una enorme fragmentación para tratarse de un territorio tan reducido. De hecho, en el País Vasco se da un hecho paradójico: aunque hay un fuerte sentimiento del idioma como vinculación a la nacionalidad vasca, persiste la diglosia en las ciudades y en las localidades industriales. Además, la presencia de inmigrantes y generaciones nacidas de éstos hace que el aprendizaje del vasco sea difícil por sus enormes diferencias con el español.
En favor de la creación de una norma unitaria el artículo 6º del Estatuto del País Vasco instituye la Real Academia de la Lengua Vasca -Euskaltzaindia- como institución consultiva oficial en lo referente al euskera. En Navarra, la Ley orgánica de amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, tiene en su artículo 9º al castellano como lengua oficial, aunque compartirá cooficialidad con el euskera en sus zonas vascoparlantes.
Este idioma presenta un problema de base: una gran fragmentación dialectal en un territorio tan pequeño. De ahí que el lingüista Koldo Michelena consiguiera que se postulara como norma el euskara-batua, que tiene como base el navarro-guipuzcoano con elementos del labortano. El esuskara-batua toma como modelo las autoridades de la literatura labortana de los siglos XVI y XVII, frente al purismo del XIX. De ahí que en las primeras etapas del sistema educativo se siga un modelo mixto, como el catalán, en las ikastolas, mientras que su implantación es difícil en niveles superiores. Por otro lado su presencia en los ámbitos socioculturales es satisfactoria, aunque lastra el haber carecido de una sólida tradición escrita. Casi no existen medios de comunicación íntegramente en vasco: Deia, Ara, o Euskal Telebista.

Se trata de una lengua no perteneciente a la familia de las lenguas indoeuropeas. Se han aventurado numerosas hipótesis sobre su origen. La teoría con mayores visos de probabilidad es que se trata de una lengua perteneciente al grupo de lenguas caucásicas, es decir lenguas habladas entre el territorio de Rusia y Turquía, explicando su presencia en la Península Ibérica la emigración de pueblos de estas regiones, doce siglos antes de Cristo, a la cuenca mediterránea.
Independientemente de su origen, el vasco es una lengua que fue reduciendo su extensión por el empuje de latín primero y del castellano después. Los topónimos nos inclinan a creer que su extensión llegó hasta Burgos, la Rioja y parte de Navarra. Desde la protección autonómica que reconoce al euskera como lengua oficial, ésta lengua está en proceso de recuperación.
Algunos de los rasgos más característicos son:
•  Sistema vocálico simple de cinco vocales, parecido al del castellano, en el que se cree que influyó.
•  Su sistema consonántico coincide con el del castellano, excepto en la f inicial, que aparece sobre todo en préstamos. Se considera de influencia vasca la aspiración de la f inicial latina en castellano.
•  Tiene un acento móvil, dependiendo de los sonidos que le rodeen y de la estructura de la frase.
•  El sistema verbal emplea partículas para indicar los modos y la voz pasiva, dad o que el sujeto siempre es paciente.
•  Es una lengua aglutinante con formas declinativas y estructura sintáctica diversa del latín.
•  Su léxico ha recibido mucha influencia del castellano en forma de préstamos y neologismos, aunque el vasco también ha prestado algunos vocablos al castellano; véase chabola, órgano, pizarra, etc.
La tendencia del vasco a la dialectalización ha sido continua. Al no existir hasta bien entrado el siglo XX una abundante literatura escrita en vasco, cada comunidad había ido diferenciándose paulatinamente de las restantes, produciéndose una dispersión del idioma. De los muchos dialectos, los más comunes son el vizcaíno, el guipuzcoano y el alto navarro.
En la actualidad se está incrementando el número de hablantes de vasco, pues en las escuelas se está enseñando vasco, extendiendo por tanto su empleo más allá del ámbito familiar.

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B.- El catalán

El catalán es el resultado de la evolución del latín en el nordeste peninsular. Su foco originario es la llamada Cataluña Vieja - de los Pirineos al mar, por las cuencas del Ter, el Llobregat y el Fluvia -. En un tiempo se la consideró como un dialecto provenzal traído del Rosellón. Pero con la reconstrucción de la situación lingüística de la Península Ibérica en el siglo X se ha demostrado la continuidad lingüística desde Cataluña y Aragón hasta León, Galicia y Portugal. En esta continuidad, la preeminencia del español, partiendo del ángulo septentrional de España, lanzó una cuña hacia el sur y, de esta manera, se separaron aparentemente Oriente de Occidente. El catalán es pues una lengua iberorrománica que históricamente ha mantenido estrechos contacto con la antigua Galia, especialmente con el ámbito provenzal y gascón, constituyéndose este modo una lengua puente entre la iberorromania y la galorromania.
En efecto, este idioma tiene rasgos que comparte con el provenzal y que lo separan del español: por ejemplo, no diptonga e ni o tónicas: portam > porta, pedem > pe; las misma vocales, en posición final y átonas, caen partem > part; no aspiran f- inicial latina: formicam > formiga; y los grupos cl y ly palatalizan en /l/: paleam > palla (cat.), palha (prov.). Pero igualmente el catalán tiene puntos de concomitancia con el español, por ejemplo  en la palatalización de nn: annum > año (esp.), any (cat.), an (prov.); o en la monoptongación de au: causam > cosa (esp. y cat.), causa (prov.).
Si realizamos un breve bosquejo histórico, veremos que los copistas latinos del X intercalan algunas palabras en catalán y que ya aparecen comentarios enteros en ese idioma en el XI. De la segunda mitad del XII datan los textos más antiguos completos: una traducción del Forum Judicum y las Homilies d´Organya, colección de homilías. En ese mismo siglo caen los primitivos artículos derivados ipse e ipsa, es y sa, en favor de el y la. Por lo demás, la literatura catalana depende mucho de la langue d´oc provenzal, especialmente en la lírica, aunque desarrolla muestras propias en obras de Raimón Llull o Arnau de Vilanova. En el siglo XV, con la unión de la Corona de Aragón a la de Castilla el catalán queda reducido al ámbito coloquial, quedando como lengua de prestigio el castellano, hecho que se acentúa en el XVIII, cuando, por imperativo legal, se pretende convertir a los catalanes en hispanohablantes. Este influjo sociolingüístico ha quedado reflejado en el hecho de que la primera persona del singular del presente de indicativo haya adoptado la desinencia o - porto por port - o en la caída del pronombre de cortesía voste en favor de usted , así como en múltiples préstamos léxicos. En el XIX, con el movimiento romántico, se despierta una fuerte reacción contra el superestrato castellano conocido como Renaixença, con obras como Gramática i aplogia de la llengua catalana, de Pau Ballot. Se establece una discusión en torno a la normativa catalana entre popularistas y cultistas. Ya en el siglo XX se crea el Institut d´Estudis Catalans, con excelentes trabajos filológicos de Pompeu Fabra y Milá i Fontanals. La Segunda República aprueba el Estatuto de Autonomía, que tiene al español y al catalán como lenguas cooficiales. Tras la guerra civil se deroga el estatuto y se prohíbe cualquier manifestación pública en catalán, aunque desde 1950 se fuera publicando semiclandestinamente en tal idioma. Hoy es lengua cooficial con el español.

Los rasgos más destacados del catalán son:
•  Vocalismo: Tendencia a cerrar o perder las vocales finales, por lo que se producen grupos de consonantes finales: temps, blanc.
•  Consonantismo: palataliza la l- inicial: 'llengua'; pierde las consonantes sonoras y sonoriza las sordas; pierde o vacliza las consonantes finales: 'seu' (sede); conservan pl-, cl-, fl- : 'plor' (lloro, llanto)
•  El léxico catalán está más cercano al latín que el del castellano: 'menjar' ( < manducare = comer) 'parlar' ( < parabolare = hablar).
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Según Badía Margarit, existen dos grandes zonas dialectales, la oriental y la occidental. El oriental presenta, a su vez cuatro subgrupos: el central: Barcelona, Gerona y este de Tarragona; el Balear, con los dialectos mallorquín,  menorquín e ibicenco; el rosellonés, que ocupa la parte catalanoparlante de Francia y norte de Gerona; y el alguerés, hablado en la ciudad de Alguer, en Cerdeña. Por su parte, los dialectos occidentales se dos grupos: el occidental, propiamente dicho -andorrano, pallarés, ribagorzano y tortosiano -; y valenciano, en las provincias de Castellón, Valencia y Alicante. Los rasgos diferenciales que separan a estos dialectos son básicamente dos: la evolución de la e, abierta en catalán oriental; y el hecho de que en oriente la a y la e se confundan en una vocal neutra.
Hoy se percibe una cierta desunión normativa entre Baleares, Valencia y Cataluña: cada una de ellas camina hacia una normativa propia basada más en las diferencias que en las concomitancias que remiten sus dialectos al tronco común del catalán.

C.- El gallego

El gallego, lengua del dominio iberorrománico, es el resultado de la evolución del latín vulgar en el noroeste peninsular. La romanización de la Gallaecia fue tardía, a finales del siglo I a. c., antes de la romanización, ligures y celtas actuaron como sustrato del latín, que fue traído por los soldados de la Bética. Tal modalidad meridional era muy conservadora, lo que explica que futuro dialecto romance galaico-portugués también lo fuera. Alfonso VI convierte Galicia en condado: las tierras al norte del río Miño se las entrega a su hija Umeca, mientras que las del sur pasan a a manos de su otra hija, Teresa. Esta frontera será la que ulteriormente divida Portugal de Galicia. Estas comunidades empiezan a diferenciarse de modo definitivo en el siglo XV, pero anteriormente existe una modalidad común que se extendía por Galicia, zonas conquistadas de Portugal, oeste de Asturias y noroeste de León. Este gallego-portugués se diferenciaba de los dialectos peninsulares en cuatro puntos: caída de l intervocálica y de l inicial en los artículos - o, os, a , as -, pérdida de n intervocálica con nasalización de la vocal precedente: lunam > lúa; palatalización de los grupos iniciales pl-, cl- y fl- en la palatal, africada, sorda /c/: flammam > chama, clavem > chave; y al uso de desinencias personales en los infinitivos: Eu quero que tu fazeres alguma coisa. La lengua, bastante unificada, cobrará prestigio como lengua de cultura, hasta el punto de ser el idioma lírico peninsular por excelencia hasta el siglo XV. Además comparte con otros dialectos peninsulares medievales el mantenimiento de f- inicial latina - faminem > fame-, el paso del grupo ct a it: lectem > leite, y de ly y cl a ll: oculum > oclum > ollo,  o el uso del artículo ante posesivo: o meu neniño.
 A partir de esta centuria, las diferencias entre el castellano y el portugués van aumentando hasta llegar a las diferencias actuales: al margen de las diferencias léxicas, el gallego tiene siete vocales, frente a nueve del portugués: éste diferencia /b/ y /v/, a diferencia del gallego; la interdental, fricativa, sorda /O/ existe en gallego como préstamo del español, pero no en portugués, donde ç y c+e, i se pronuncian como apicoalveolar /s/ . Para la representación de /l/ y /n/ el gallego optó por la solución castellana, ll y ñ, mientras que el portugués prefirió la provenzal lh y nh.
 Como ocurrió en Cataluña, con los Reyes Católicos se prohíbe el uso público del gallego, iniciándose una decadencia que perdurará hasta el siglo XIX. En esta centuria, con los nacionalismos románticos se produce un movimiento de revitalización de la cultura gallega, el Rexurdimento, en el que participan desde Rosalía de Castro a Lamas Carbajal o Curros Enríquez. No obstante, el resurgimiento pretendido no va a dar los frutos deseados ante la falta de conciencia sociolingüística de los gallegoparlantes, con un porcentaje muy alto de analfabetismo: siguió vigente la idea de un gallego propio de los ámbitos rurales y pesqueros y de un castellano como lengua de cultura escrita y de las administraciones. A pesar de todo, los intentos nacidos con el Rexurdimento no cesan en el siglo XX: en 1906 se crea la Real Academia Gallega y en 1916, las Irmandades da fala. Durante la Segunda República se inició una efervescencia truncada por la victoria del bando franquista. En 1978, la Constitución la reconoce como lengua española y, en 1980, el Estatuto de Autonomía de Galicia la sitúa como lengua cooficial junto al español.

Algunos de los rasgos más característicos del gallego son:
•  Sistema vocálico de siete vocales, pues tiene e y o abierta y cerrada.
•  Conserva los diptongos latinos ou y ei : ejemplo 'veiga' (vega), 'lousa' (losa).
•  En gallego no se diptongan ni e , ni o acentuadas: 'terra' (tierra), 'porta' (puerta).
•  Su sistema consonántico está más cercano al latino. No pierde la f inicial; palatalaiza pl-, cl- y fl- iniciales en /ch/: 'chorar' (plorare = llorar), 'chave', y mantiene la grafía x para la prepalatal fricativa sorda: 'Xoan'.
•  La sintaxis del gallego es diferente a la castellana y su léxico, básicamente latino, es más conservador que el castellano. Conserva palabras de origen celta como 'berce' (cuna); cultismos recientes; germanismos como 'pote' (puchero), 'mosteiro' (monasterio) y algún galicismo 'rúa' (calle).

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 Hoy el gallego lo hablan tres millones de personas en Galicia, Asturias hasta Navia, en León hasta Ponferrada y en Zamora hasta Padornelo y se han registrado medio millón más, emigrantes en el extranjero, que aún cultivan y fomentan su idioma. Zamora Vicente propone dos zonas dialectales: la occidental, que ocupa Pontevedra y sur de La Coruña se caracteriza por convertir los sufijos latinos -anu y -ana en -án y -á, respectivamente: germanus > irmán, irmá; el plural de los vocablos acabados en -n es -ns: pantalons; existen zonas de seseo, como en portugués, que no aceptaron la interdental española /O/ y, por último, se da la geada, o paso de la velar, oclusiva, sonora /g/ a fricativa, sorda /x/: gato > /xáto/. En el gallego oriental - Lugo, Orense y las zonas de Asturias, Zamora y León - no existe la geada ni el seseo ni los finales en -ns, mientras que el sufijo -anus pasa a -ao: germanum > irmao. Hoy el peso del español es muy fuerte en las zonas urbanas, donde aún convive en situación de desigualdad con el gallego. Con todo, se está produciendo una renovación sociolingüística en todos los ámbitos: informativos, docentes, literarios o administrativos que auguran vitalidad a esta lengua.

1.1.- Dialectos históricos de la Península. Hablas de Tránsito

El aragonés

Antiguamente se hablaba en todo el reino de Aragón. Hoy en día se mantiene y se evidencian los rasgos arcaizantes en algunos valles, como el de Ansó, Hecho, Lanuza, etc. Mantiene algunos rasgos comunes con las hablas castellanas peninsulares, sobre todo con el leonés y son:

•  Conservación de la f- inicial latina en algunas palabras: 'fabas', 'farina'.

•  Mantiene los grupos cl-, fl-, pl-: ' clama ' (Llamar), 'flamarada' (llamarada), 'plan' (llano).

Rasgos peculiares de este dialecto son:

•  Algunas oclusivas intervocálicas: 'suco' (jugo), 'rete' (red), 'napo' (nabo).

•  Los pronombres yo, tú (sujeto) usados con preposición: 'con t'u' (contigo), 'pa yo' (para mí).

•  Metátesis: 'probe' (pobre), 'pedricar' (predicar).

•  Diminutivos en -ico: 'ratico', y en -ta: 'moceta'.

•  Tendencia en alguna zona a convertir las palabras esdrújulas en graves: 'arboles' (árboles), 'pajaros' (pájaros).

El astur-leonés

Se habla en Asturias, en el centro y el oeste de Santander, en el norte y el oeste de León, y en el oeste de Zamora y Salamanca. La frontera se entrecruza con la del gallego-portugués, por lo que son abundantes los rasgos que tomó de éste. Es un dialecto arcaizante que se diferencia del castellano puro y tiene numerosos préstamos e influencias de los dialectos gallegos orientales.

Una variedad dialectal del astur-leonés es el bable. Es el dialecto más desarrollado y el que cuenta con mayor número de hablantes. Sus diferencias con el castellano son tan claras que algunos hablan de una lengua aparte y de hecho tiene su propia Academia de la Lengua.

Los rasgos más característicos son:

•  Cierre de las vocales finales (o se convierte en u y e en i): 'perru' (perro).

•  Conservación de grupos consonánticos latinos: 'palombina'.

•  Uso peculiar de los posesivos: 'la mi tierra'.

•  Diminutivo en '-in', salvo en Santander, donde prefieren '-uco': 'pobrín'. 'tierruca'.

Variedades dialectales del español actual

Variedades septentrionales

1.- Navarro y riojano.-    El navarro y el riojano presentan algunas características que los asocian al antiguo leonés y aun al gallego: así, mantienen el grupo mb latino - palomba -, conservan la f- inicial - facer -, palatalizan la l- en posición también inicial: lupus > llobo, diptonga ante yod - hodiem > huey - y mantienen artículo ante adjetivo posesivo antepuesto. Sin embargo, también posee rasgos que lo diferencian de otras modalidades: conservan la l en posición implosiva: salicem > salce, que no llega a sauce - y se pronuncia la vibrante múltiple como fricativa y ensordecida. El riojano se considera, más que un dialecto, un conjunto de hablas de tránsito entre el navarro, el aragonés y el español norteño.

Variedades meridionales

El extremeño.-  Hay dos zonas claramente diferenciadas, debido a que el extremeño, como el navarro, se considera un grupo de hablas de tránsito entre el leonés y el andaluz: mientras que Cáceres es más dada al acogimiento de soluciones leonesas y de arcaísmos, Badajoz toma rasgos más propios del ámbito meridional andaluz. Una muestra de arcaísmos en cacereño sería la pronunciación sonora de s intervocálica y de z medial, o el mantenimiento del fonema labiodental, fricativo, sonoro /v/. Igualmente presenta leonesismos, como el cierre de e y o finales en i y u, el mantenimiento del grupo mb latino o la preferencia por el sufijo diminutivo en -ino. Por el contrario, en Badajoz se produce, como en el Mediodía español, la aspiración en [ h ] de /x/ y de h procedente de f- inicial latina, se confunden las líquidas implosivas -cardo por caldo - y hasta existen casos de yeísmo y de alternancia de seseo y de ceceo.

El murciano.-  Es también un conjunto de hablas de tránsito entre el catalán y el valenciano, el aragonés, el castellano y el andaluz. De hecho, es propio del murciano, por aragonesismo y catalanismo, la palatalización de l- inicial o el mantenimiento de grupos iniciales con l latinos: clavem, no pasa a llave, sino a clau.  Por el contrario, tiene como meridionalismos la aspiración y pérdida de s implosiva, la confusión de líquidas o el seseo y el yeísmo propio de Cartagena. Se debe a mozarabismo la ausencia de diptongación - novo - o la conservación de sordas intervocálicas latinas, como en acachar por agachar.

El canario: muestra la influencia de los colonos andaluces: el seseo, ceceo en Tenerife, el empleo de 'ustedes' para la segunda persona del plural y la preferencia por el empleo del pretérito indefinido en lugar del perfecto. En el léxico canario se conservan vocablos guanches autóctonos y otros de influjo del español de América. 
Por las razones diacrónicas producidas entre los siglos XV y XVII, a la que aludimos arriba, andaluz y canario comparten una serie de rasgos que los agrupa junto al español americano como la gran zona meridional de nuestra lengua. No hay que olvidar que nuestro idioma se llevó a las islas entre 1478 y 1483, mayoritariamente por colonos andaluces. De este modo aspiran la h procedente de f- inicial latina, s en posición implosiva y /x/ de las grafías j y ge y gi -[ hénte ] - y es muy común el seseo (pero no el ceceo en Canarias, aunque sí en Andalucía, como veremos). De un modo más generalizado en Andalucía que en Canarias se da el trueque de líquidas implosivas - [ árma ] por alma -, la aspiración ante nasal -[káhnne ] por carne -,  o el yeísmo, que en Canarias es mediopalatal.
Por el contrario, es propio canario el alófono de la palatal, africada, sorda como sonora fricativa - como en chico, pronunciado casi como *llico - , el trueque del pronombre enclítico nos por los - vámolos por vámonos - o los usos de haber por tener, o de ser por haber, tal vez por arcaísmo debido al aislamiento insular, de este modo encontramos ejemplos como ¡Que hayan suerte! o Soy nacido en La Gomera. Los guanchismos - de la lengua guanche, anterior a la conquista - quedan sólo como sustrato en el caudal léxico: gofio - dulce típico - o chenique - piedra - son ejemplos de ello.

El andaluz. Es el habla meridional más relevante de la Península Ibérica, y como tal merece capítulo aparte.

El andaluz

El origen de la modalidad lingüística andaluza debemos buscarlo en la época andalusí, en la cual el latín vulgar hablado en Al-Andalus evolucionó hasta dar lugar al mozárabe de la cual nos han quedado vestigios escritos a través de la escritura enjaimada. El mozárabe era una lengua romance hablada por los cristianos de Al-Andalus y también por un buen número de musulmanes de origen hispano que originariamente hablaban latín y no habían sido tan arabizados como las élites dominantes (las cuales hablaban árabe o bereber). El mozárabe es la lengua usada en las jarchas o poemillas cortos que acompañaban otras obras de mayor extención a modo de estribillo. En el mozárabe podemos encontrar bastantes rasgos que hoy son característicos del andaluz. Si bien sería necesario afirmar que aún no se han encontrado pruebas suficientes como para asegurar que el andaluz es una evolución natural del mozárabe, la conquista castellana ocasionó que ambas hablas (la castellana y la andaluza) no divergieran sino que se encontraran, por lo cual hoy en día no suelen ser consideradas lenguas distintas. Al no provenir en su totalidad del castellano, algunos lingüistas opinan que no debe ser considerado diacrónicamente un dialecto de él; por eso el término que se considera más correcto para definir al andaluz (y el oficial según la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía) es el de «modalidad lingüística andaluza», aunque no estén de acuerdo todos los eruditos en el tema.

Los rasgos más destacables del dialecto andaluz son:

  • Frente a la pronunciación mayoritaria en España, es una característica del andaluz la neutralización de los sonidos de "s" [s] y "z" [θ] iniciales o intervocálicos, lo cual, según la zona, deriva en ceceo o seseo. El ceceo podemos encontrarlo en las partes más meridionales de Andalucía, incluyendo la provincia de Cádiz (excepto la capital), y sur de Sevilla, así como las franjas del sur de Huelva, Granada y Almería. El seseo es la solución adoptada por el norte de las provincias de Huelva, Málaga, Sevilla, Granada, Córdoba, Jaén y casi la totalidad de Almería. En las zonas seseantes, el sonido realizado para la "s" es ligeramente distinto al castellano: mientras que la "s" castellana es ápico-alveolar, la andaluza es predorso-dental (salvo en ciertas partes de Córdoba, donde es coronal plana).
  • Transformación de "s" final de sílaba en una breve aspiración, que a menudo puede llegar a modificar la consonante siguiente; por ejemplo, lo que un castellano pronunciaría "los barcos", un andaluz diría como "loh varcoh", en donde la "b" ha sido transformada en labiodental por el efecto de la aspiración. Las "s" finales de oración o de grupo fónico no se pronuncian en la zona occidental, mientras que en la zona oriental originan una abertura extraordinaria de la vocal precedente (esto también puede ocurrir a final de palabra).
  • Rechazo a la "d" intervocálica, como en "queá" (quedar), "menúo" (menudo). Se manifiesta además en los participios (característica compartida con otros dialectos).
  • Rechazo de numerosas consonantes finales, como "comé" en lugar de "comer", "comerciá" en lugar de "comercial" o "comuniá" en lugar de "comunidad".
  • Neutralización de "l" y "r" implosivas, como en "arcarde" (alcalde).
  • Pronunciación aspirada de la "j" castellana en la zona occidental, sonando como "h" aspirada inglesa o alemana, sonido del que el castellano carece. Asimismo, la "f-" inicial latina que en castellano ha dado "h-" muda, en la zona occidental a menudo se conserva aspirada. En Jaén se produce el efecto contrario a la aspiración, pronunciándose fuertemente la "j", lo que da lugar a una especie de ronquido.
  • Realización palatal del sonido castellano de "ch", llegando a sonar como la "sh" inglesa o la "sch" alemana. Sólo ocurre en la zona occidental.
  • Desaparición del "de" de posesión: "casa María" en lugar de "casa de María". En algunas zonas, uso del término "anca María" similar al francés "chez María" o el inglés "María's" para indicar un lugar "anca María" (en la casa de María).
  • Ausencia deleísmos, laísmos y loísmosen la mayor parte del territorio andaluz, salvo en las capitales, en donde la fuerte presión de la modalidad castellana está introduciendo el leísmo de persona "le saludé", en lugar de "lo saludé".
  • Un gran número de palabras de diverso origen (mozárabe, árabe, romaní, castellano antiguo, etc.) que se usan exclusivamente en Andalucía ("bulla", "arkatufa", "arkansía", "mihilla", "tutía", "parné", "chavea", etcétera.
  • Sustitución de "vosotros" por "ustedes" sin cambiar la forma verbal: "¿Ustedes vais al cine?" (sólo se da en la zona occidental). En el imperativo plural se da un peculiar cambio: "ustedes callarse" donde el castellano dice "vosotros callad".

Modalidad lingüística andaluza - Wikipedia, la enciclopedia libre

Según diversos estudios, el Andaluz es el origen de las diversas modalidades del español en Hispanoamérica. Es en Andalucía donde tienen su nacimiento fenómenos como el seseo extendido hoy a la mayoría de la comunidad hispanohablante. Este y otros rasgos compartidos por el Andaluz, el canario y el Español de América conforman la llamada "Norma Atlántica".

Dentro del andaluz distinguimos dos grandes zonas: la occidental y la oriental. La zona occidental comprende las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y la parte occidental de las de Córdoba y Málaga y la zona sur de Badajoz. La zona oriental se extiende por las provincias de Jaén, Granada, Almería y la parte oriental de Córdoba y Málaga, adentrándose incluso en la provincia de Murcia, en donde se funde con el panocho.

Para saber más del andaluz
> Enlace 1 (Estudio muy completo. Es una guía didáctica editada por la Junta de Andalucía)
> Enlace 2 (Contiene un "Diccionario andaluz")
> Enlace 3   (Página personal de Sergio Palomo)

2.- El español de América

Introducción.

CARACTERÍSTICAS DEL ESPAÑOL DE AMÉRICA.

Rasgos fonéticos.

> Seseo (Pronunciación de z como s).

>Yeísmo (pronunciación LL como y).

> Rotacismo, confusión de r- y l-.

> Aspiración o pérdida de la -s en final de palabra o sílaba.

> Aspiración de h- inicial procedente de f- latina y de la j castellana

Rasgos morfológicos. El fundamental es el voseo, en numerosas zonas de América. Se trata del uso del pronombre vospara el tratamiento familiar en lugar de tú,. El fenómeno es antiguo. Durante el siglo XVII en España, reemplaza a vos, al igual que vuestra merced fue reemplazada por usteden el tratamiento culto. Pues bien, en muchas zonas de América encontramos las formas:

2ª persona singular: vos cantás por tú cantas  //  vos cantés por tú cantes  //  cantá por canta tú.

2ª persona plural: ustedes cantan por vosotros cantáis // ustedes canten por vosotros cantéis /// ustedes cantaron por vosotros cantasteis.

Rasgos léxicos. Existen diferencias apreciables en cuanto a vocabulario. En principio, como suele ocurrir con todas las áreas periféricas, el español americano es muy conservador. Así se encuentran allí palabras que en España parecen arcaicas: "catar" por mirar; "agonía" por fatiga o desazón, "amiga" por escuela de niñas, "frazada" por manta; "liviano" por ligero; "pararse" por ponerse en pie; "recibirse" por obtener un grado universitario; "recordar" por despertar. "

Hay bastantes indigenismos como: batata, maíz, chicle, aguacate, cacahuete,  tomate, coyote.

Hay también, como consecuencia de la distancia lingüística, meras diferencias de vocabulario, donde a ambos lados del Atlántico se emplean palabras distintas para una misma realidad: Así, por poner algún ejemplo, lo que en España se dice "limpiar" [zapatos] es en distintas zonas de América lustrar, bolear, dar grasa, chainear, embetunar, embolar, pulir . Lo que en España es el "cubo" [de fregar] es allí balde, cubeta, tobo. Conducir [un coche] es allí guiar, manejar. Incluso se da el caso de palabras perfectamente inocentes de este lado del Atlántico que son gravemente obscenas en diferentes países americanos.

Variedades y usos del español

  La diversidad a la que hemos aludido antes no se refiere sólo a las divergencias entre el español de nuestro país y el americano: no podemos hablar de una sola modalidad americana. Pedro Henríquez Ureña distinguió cinco zonas:

 >   Antillana: Puerto Rico, Cuba, Santo Domingo, costa de Venezuela y litoral atlántico de Colombia.
>   Mejicana: Méjico, América Central y suroeste de EE.UU.
>   Andina: Andes venezolanos, meseta colombiana, Ecuador, Perú, Bolivia y noroeste de Argentina.
>   Chilena: Chile.
>   Rioplatense: Argentina, Uruguay y Paraguay.

  Los factores que han intervenido en esta diversidad, según vamos a detallar, son los sustratos indígenas y de hablas africanas, procedencia de los colonos españoles y evolución propia. 

            2.2.- La influencia de las lenguas indígenas y las hablas negras.

La conservación de las lenguas indígenas se debe a la política lingüística de evangelización, por la que los misioneros compusieron gramáticas y diccionarios, aunque desde la metrópoli se conminara a uniformar a los súbditos bajo el castellano, hecho que culminó con un decreto de Carlos III en tal sentido en 1770. Hoy hay zonas donde las lenguas amerindias tienen una gran importancia: sur de Méjico, Guatemala, Honduras, El Salvador, la costa pacífica desde Colombia hasta Perú, la sierra y los altiplanos andinos, la selva del Orinoco, el Amazonas, Paraguay y la zona araucana de Chile.
Las lenguas más importantes son el quechua, que cuenta con cuatro millones de hablantes y es cooficial en Perú; el guaraní, con dos millones y también cooficial, en Paraguay; el náhuatl, que ostenta 800.000 usuarios en Méjico; mientras que entre 200.000 y 500.000 de hablantes tiene el mayaquiché en Yucatán y Guatemala; el aimará en Bolivia y Perú; el zapoteco, el tarasco y el mixteco en Méjico; y el araucano en Chile.
Durante un tiempo se vino idealizando la importancia de las lenguas indígenas en el español americano. Por ejemplo, Rodolfo Lenz afirmó que el español de Chile era un modalidad con sonidos araucanos, no obstante esta tesis va perdiendo consistencia: muchos de los fenómenos aducidos ya se estaban dando en la Península Ibérica, como la aspiración de /s/ implosiva, o la existencia de un alófono bilabial de /f/. Lo mismo cabe decir de la no fricación de oclusivas agrupadas con líquidas, o en posición postconsonántico, hecho registrado en España en 1600.
Otras palabras de procedencia indígena han adecuado su pronunciación al español, así la x se pronuncia como /s/, pero también como [ s ], es decir, como predorsodental. Sí hay alguna influencia indígena en zonas bilingües, especialmente en lo fonético: sirvan de ejemplo dos hechos: en el Yucatán, por influencia del mayaquiché, las oclusivas sordas, /p/ /t/ /k/, se pronuncian como africadas seguidas de aspiración; por su parte, en zonas de fuerte pasado incaico se confunden /e/ e /i/ y /o/ y /u/ porque el quechua y el aimará sólo tienen tres vocales, /a/, /i/ y /e/.
Morfológicamente apenas quedan el sufijo náhuatl /-éko/, con sus femeninos y plurales para indicar relación - yucatecos -, y en zonas de Perú pervive el sufijo aimará /-í/ como posesivo.
La mayor aportación se encuentra en el enorme caudal léxico que refiere realidades americanas antes desconocidas en Europa: tiburón, cacique, chocolate, patata,... Las aportaciones morfológicas son mínimas y las fonéticas, o muy reducidas y como sustratos, o confundidas como evoluciones españolas.
 Por su parte, la población negra, de origen esclava, es de alto porcentaje en Las Antillas, litoral caribeño y las costas del Pacífico hasta Ecuador. Este hecho, el de que tuvieran una localización precisa, sumado a la circunstancia de que recogieran abundantes lusismos por la nacionalidad de los negreros, hizo que esta población se entendiera en una mezcla de lenguas africanas y vocablos portugueses y españoles que se denominó bozal. Esta habla fue desapareciendo en favor de un español con un abundante léxico bozal referido a lo religioso, a la danza y a parte de la realidad material cotidiana. Esta modalidad de español, conocida como hablas criollas africanas, pervive hoy en algunas de las zonas reseñadas.

2.3.- Influencia del español septentrional.

Fonéticamente no hay un conjunto de fenómenos comunes ni, por ello, lazos evidentes de dependencia del español americano con el del norte de España. Con todo hay similitudes en zonas donde hubo colonizadores de esta procedencia. Por ejemplo, en Chile y partes de Perú, Bolivia y Argentina los fonemas vibrantes se pronuncian asibilados y la secuencia /tr/, se pronuncia /t/ como africada, alveolar seguida de una fricación sorda y vibrante, como sucede en zonas de La Rioja, Navarra y País Vasco. Por su parte, en Paraguay existe leísmo, fenómeno muy raro en Hispanoamérica - por el peso del español meridional, que no es leísta -, y propio de zonas castellanas. Como veremos, el español americano, es heredero directo de las modalidades meridionales, no de las septentrionales. 

            2.4.- Influencia del español meridional.

La importancia capital del elemento andaluz y, en menor medida, canario y extremeño encuentra una primera respuesta en la procedencia de los primeros colonizadores y al hecho de que las mujeres tardaron en llegar y, cuando lo hicieron, en el siglo XVI, la mayoría era originaria de las provincias de Cádiz y Sevilla. Por otro lado, hay un criterio de corrección normativa: Sevilla era el centro administrativo y comercial en la metrópoli, los dirigentes militares eran también meridionales -Cortés y Pizarro eran extremeños- al igual que los mismos cargos administrativos en la primera época: su modalidad quedó investida de un prestigio social y económico que pronto se impuso. Cuando las capitales de los virreinatos, como Méjico capital y Lima, trataron de imponer la norma castellana del norte era demasiado tarde y no irradiaron allende sus límites, hecho que se vio ayudado por la falta de contacto entre las capitales y las zonas periféricas.
Incluso se ha comentado la idea de que en las tierras altas - Chile y las zonas montañosas de Bolivia, Perú, Argentina y Paraguay -, más diferentes al paisaje y climatología meridionales, se impusiera la modalidad septentrional, pero también en esas zonas el origen de los colonizadores era meridional en los siglos XVI y XVII.
La influencia morfológica se desvela en la caída de la -d de los imperativos - cantá - y en el hecho de que, como en zonas de Andalucía occidental, de elimine la diferencia entre ustedes y vosotros en favor de aquél, pero no como forma de respeto; aunque en Andalucía se combina con la segunda persona del plural - ustedes habláis bien - mientras que en América se une a la de tercera del plural - ustedes hablan bien -.
Sin embargo es en lo fonético donde la presencia meridional es decisiva: el seseo, el yeísmo, una serie de fenómenos relacionados con las líquidas y la aspiración de /x/ y de h procedente de f- inicial latina, como vamos a detallar.  

                        2.4.1.- El seseo.

Para conocer satisfactoriamente el fenómeno que conocemos como seseo tendremos que remontarnos al corte sincrónico de la historia de nuestra lengua que conocemos como preclásico (1474-1525). En tal tiempo, en la zona meridional las dentales africadas ( es decir, c+e, i y ç como sorda /s/,  y z como sonora /z/) se hicieron interdentales. Este hecho hizo que se confundieran con las apicoalveolares (esto es s intervocálica como sonora /z/, y s no intervocálica, geminada o no, como sorda /s/) por proximidad articulatoria.
Ya en época áurea se elimina las sonoras sibilantes al igual que se hizo en el norte, de modo que si c+e, i , ç, z, y s se pronunciaban como interdental sorda, se daba el zezeo, mientras que si se pronunciaban como alveolar sorda, se daba el çeçeo.
Posteriormente, desapareció en el sur peninsular y en Canarias la apicoalveolar, de modo que quedó el fonema interdental, fricativo, sordo /O/ para las grafías c+e, i , ç, z, y s, dándose el ceceo. Sin embargo, si tal fonema se pronunciaba con su alófono dental [ s ], estaremos ante el seseo. Fue este último fenómeno el que pasó a América: nótese que el complejo reajuste de sibilantes que hemos comentado finaliza su desarrollo en torno a 1650, y ya estaba iniciado desde 1492, es decir en pleno periodo de colonización por parte de gentes que procedían del sur de España. Hoy el seseo supone un solo fonema /s/, pronunciado como predorsal, para tres grafías: c+e,i; z y s, como sucede en amplias zonas de Andalucía y Canarias.
Otro fenómeno compartido por españoles meridionales y americanos es la aspiración, y aun caída de /s/ final o en posición implosiva, con duplicación de la consonante siguiente como en ¿Te enteraste? pronunciado como /tenteráhtte/. En ciertas zonas, la aspiración de s implosiva puede provocar el ensordecimiento de la sonora siguiente: como en Los dados como  /lohtdádoh/; y, si sigue vocal a una s final, ésta puede apoyarse en ella, como ocurre en Andalucía: Los ojos /lo sóxoh/. 

                        2.4.2.- El yeísmo. Las consonantes líquidas. La aspiración de /x/ y de h procedente de f- inicial latina.

 La pronunciación de la palatal, lateral, sonora, de grafía ll como africada /y/ está ampliamente extendida en América (salvo en zonas con sustrato quechua - Perú y zonas andinas colindantes -y mapuche - partes del sur de Chile y Argentina -, donde existía la palatal lateral). Fue un fenómeno ya atestiguado en mozárabe (como paso del grupo romance C´L >LI > Y) y que ya estaba consolidado en el siglo XVI en Andalucía.
Por su parte, las líquidas /r/ y /l/, como en Andalucía,  se truecan - amor /amól/-, vocalizan      - carta /káita/ - e incluso caen - respirar /respirá/ -.
En cuanto a  la aspiración de h procedente de f- inicial latina, ya se producía en en el siglo XVI de tal manera que en 1520 deja de usarse f como grafía de [ h ], como en faminem > hambre como /hámbre/. Sin embargo, la aspiración quedó rechazada en el norte, pero no en Andalucía, donde sigue vigente, como en América, hasta extenderse en algunas zonas hasta otras labiodentales fricativas mantenidas en español estándar - afuera /ahuéra/ - y a la aspiración del fonema velar, fricativo, sordo /x/, así en Méjico como /méhico/. 

            2.5.- Características propias.

 Es común en América la predominancia abrumadora del diminutivo -ito con valor estilístico extendido incluso a otras categorías no nominales - ahorita -, hasta el punto de haber desplazado a -illo y -ete, y en menor medida a -ico, que puede unirse a -ito  - toditico -.
Otras peculiaridades americanas son la adición de -n a los pronombres enclíticos - démen por déme -, o el uso de la interjección apelativa ché - proveniente de un peninsular de entre los siglos XV al XVII- y que tiene extraordinaria difusión en las hablas rioplatenses -como en la Valencia española-.
Muchas de las características propias del español americano apuntan, de hecho, a un cierto mantenimiento de rasgos arcaicos, especialmente reflejados en el léxico: así el uso de carro por coche, o pollera por falda.
Así, uno de los lugares comunes del español americano, el voseo, responde a esta tendencia. En la España de 1500 era la forma de tratamiento para dirigirse a iguales o a inferiores, y vos entre iguales. Al irse generalizando usted, recobró el terreno arrinconando a vos hasta eliminarlo definitivamente ya a inicios del siglo XVIII.
Estos cambios se implantaron en zonas de más tardía emancipación de la metrópoli, con la que mantenían un mayor contacto, como Méjico, Perú, Bolivia y Las Antillas, zonas donde había capital de virreinato, donde hoy, de hecho, predomina - en Las Antillas tal predominio se explica por la influencia de la Universidad de Santo Domingo-. Sin embargo, en zonas con menos contacto con España, como Paraguay, Uruguay, Argentina, América Central y Chiapas - Méjico -, dominará el vos; mientras que el resto de Hispanoamérica contiende una forma con otra.
Vos concuerda con formas verbales que en su origen fueron de plural, como los imperativos sin -d final - Cantá -, usados en España hasta el XVII. Del mismo modo, acompaña a varias formas verbales, especialmente presente de indicativo, que deshacen el diptongo en la desinencia, formas desaparecidas ya en el XVI en España - Vos sabés -. También es destacable el hecho de que el mantenimiento de vos no haya sido acompañado por el de os y vuestro, como hubiera sido de esperar, sino que concuerda con te y tuyo, tu, tus,... - Vos te volvés para tu casa -.

El español de Estados Unidos

Estados Unidos ocupa actualmente la cuarta posición en cuanto número de hispanohablantes (superado sólo, por México, España y Argentina). Eso explica que sea la segunda lengua del Estado y la existencia de más de 100 estaciones de televisión con programas en español, más de 600 radiodifusoras, 150 periódicos no diarios, 125 revistas que se publican cada día. De todos modos, en líneas generales, tendríamos las siguientes regiones según la localización de origen de los hispanohablantes:

a) Noroeste, con predominio de hispanohablantes mexicanos.

b) Florida, con predominio de cubanos desde tiempos de la colonia y engrosada su población por migraciones posteriores durante todo el siglo XX.

c) Este, donde predominan los puertorriqueños, dominicanos y cubanos, aunque allí están representados todos los pueblos hispanoamericanos.

d) Chicago, zona especial constituida por dos grandes minorías, la mexicana y la puertorriqueña.

Por otra parte, se produce con frecuencia en la segunda generación de hispanohablantes establecidos en los Estados Unidos un español «que parece tener «un sabor diferente», con expresiones en inglés, calcos léxicos y uso de ambas lenguas en el mismo turno de habla. En sus diferentes grados, estos estilos característicos de situaciones familiares e informales reciben el nombre de ESPANGLISH. Además de los consabidos vacunar la marqueta (aspirar la alfombra) y maquillar la mente (decidirse).Aquí reproducimos un fragmento en espanglish, la frase inicial del Quijote:

«In un placete de la Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase.»

 

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