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Juan Ramón Jiménez

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Época sensitiva
Época intelectual (1908-1916)
Época suficiente (desde 1916)
Obras en prosa

 

 

 

Juan Ramón Jiménez

Toda la poesía de JRJ responde a una sola y misma búsqueda de belleza; en este sentido puede afirmarse que, a pesar de su muy variada extensión, no cambia, pero sí evoluciona. Esto es, que puede hallarse un núcleo unificador de esta evolución Ya en la primera etapa aparece perfilado el carácter metafísico y también con cierto fondo de tristeza que marca toda la obra poética de JRJ:
a) su poesía tiene un tono metafísico porque se construye a partir del intento por hallar una palabra que le permita la entrada a su yo íntimo y a lo que hay en el exterior (el misterio existencial que envuelve al universo);
b) su poesía tiene un fondo triste porque más que un intento es una lucha permanente consigo mismo buscando, como dirá él mismo años más tarde, "el nombre exacto de las cosas", pero las palabras halladas no le satisfacen, no aciertan a describir la experiencia vital que él quiere expresar, y se convierte entonces en lo que el poeta francés Arthur Rimbaud llamaba un "gran enfermo" de la poesía (coincidente, además, con sus frecuentes estancias en sanatorios debido a su continuamente delicado estado de salud).
El propio poeta establecía en sus últimos años estas etapas en su producción: Época sensitiva, época intelectual (a partir de 1916) y época suficiente o verdadera (a partir de 1936).

Época sensitiva

En esta época se observan a su vez dos etapas:
a) Etapa intimista (Poesía "pura" en el sentido de sencilla; modernismo intimista y simbolista): Se observa la gran influencia de Bécquer: visión enigmática, misteriosa de la existencia humana que envuelve un permanente "diálogo" entre el sueño creador del poeta y la realidad que le rodea. De este diálogo surge un análisis de sentimientos que se concibe como una mirada hacia el exterior y hacia su propia intimidad. Nos presenta cuadros descriptivos, pequeñas escenas visuales—pero también musicales, a causa del ritmo del verso— en los que se aprecian los siguientes posibilidades:
Escenas de la naturaleza y/o recuerdos de experiencias del pasado
1. El poeta se recrea en contemplaciones de la naturaleza en que la luz del amanecer o del atardecer, la niebla o la decreciente luminosidad, o incluso la noche, envuelve el paisaje. Este paisaje, muchas veces, es símbolo del estado interior del poeta, de su triste "soledad existencial": el miedo a la muerte, la soledad, la nostalgia, la melancolía, etc. Contraposición entre dos extremos: belleza y tristeza
2. La escena presentada en el poema significa un acto de memoria o recuerdo de experiencias (sobre todo sentimentales, ¿amorosas?) pertenecientes al pasado. El recuerdo constituye un síntoma de su nostalgia: desde el presente intenta recuperar ese pasado en que fue ¿feliz?.
Escenas "populares"
1. JRJ construye una ligera estructura narrativa en la que unos personajes sustituyen su yo lírico, se convierten en protagonistas paralelos de experiencias vitales idénticas a la suya propia.
2. Mediante estribillos "populares" construye canciones al modo de la poesía tradicional en los que dialoga con la naturaleza. La novedad con respecto a los poemas de grupo 1.1. consiste es que el paisaje no es simbólico, sino rural, el correspondiente a su Moguer natal.
Métrica y estilo. Abundante empleo de formas arromanzadas (rima asonante en los versos pares), de formas cancioneriles tradicionales (estribillo más glosa), etc. Pero también del verso endecasílabo y otras combinaciones métricas pertenecientes al esquema patrimonial de la poesía española cuartetos, tercetos, etc. En cuanto al estilo poético: uso matizado de los adjetivos epítetos, el diálogo con seres de la naturaleza, el paralelismo y sobre todo el empleo de símbolos y las imágenes sensoriales (colores, luminosidad, sonidos, etc.) _ comprobar si hay sinestesia (mezcla de términos que se refieren a sensaciones distintas: "dorada música" dulce verdor", etc).
Los libros principales son "Arias tristes" (1903). y "Jardines lejanos"(1904)

b. Los "ropajes modernistas" (1908-1916)

En realidad asistimos a una segunda depuración de su estilo poético. JRJ intenta una "nueva visión y nueva expresión de mí mismo y del mundo que me rodea"; para lo cual parte de los siguientes principios:
Intensificación del clima espiritual, del fondo "triste" de sus poemas: poseído por la nostalgia de un tiempo diferente, intenta mediante el recuerdo y el ensueño la creación de un mundo ideal que le salve de la vulgaridad cotidiana y cuya idealidad se identifica a menudo con el deseo sexual. Sin embargo, este mundo ideal se enfrenta casi siempre con la amenaza de la muerte.
Influido por el pensamiento krausista, pone en escena un nuevo bucolismo que une dos tradiciones: la clásica pastoril (el locus amoenus)y la del simbolismo francés (el jardín y el paisaje que le rodea como representaciones de estados de ánimo), con la conciencia de que esa naturaleza simbólica lleva dentro un mensaje para ser nombrado, pero que no encuentra el lenguaje, las palabras adecuadas para ello.
En esta etapa JRJ se inicia paulatinamente en la dirección metafísica de su poesía que ya no abandonará nunca; más concretamente, el conflicto entre lo eterno e inmutable y lo temporal y mutable. Esta dirección metafísica presenta tres variantes, algunas de las cuales, en cierto modo, continúan una línea trazada también en Platero y yo:
1. La preocupación religiosa que le hace oscilar entre la oración y el lamento.
2. La preocupación erótica hacia experiencias ya vividas, debatiéndose entre el recuerdo nostálgico y el arrepentimiento.
3. La preocupación social que apunta hacia lo histórico y político (denuncia de la vulgaridad burguesa) y hacia una solidaridad humanitaria contra la pobreza y la enfermedad.
Métrica y estilo. La métrica de los poemas de esta etapa presenta una gran heterogeneidad:
a) uso frecuente del típico verso alejandrino de los modernistas en variadas combinaciones como sonetos serventesios y tercetos o incluso en formas arromanzadas con rima asonante en los versos pares).
b) Pero tampoco se abandona el uso del octosílabo ni el verso de arte menor.
c) JRJ construye combinaciones originales como en el poema El viaje definitivo (verso sin medida fija pero monorrimo asonante, imitando el esquema del Poema de Mío Cid). En cuanto al estilo se intensifica en muchos poemas el uso de los adjetivos epítetos, de las sinestesias (mezcla de términos alusivos a sensaciones diferentes), de las imágenes coloristas, etc.
De esta época son "La soledad sonora"(1911), "Poemas agrestes" (1910-1911), "Sonetos espirituales (1914-15)", y también el libro de prosa poética "Platero y yo" (1914).; "Laberinto" (1913) muestra ya el camino metafísico que seguirá luego la poesía de JRJ, y "Estío" de 1916 marca ya un cambio hacia la poesía conceptual y formalmente sencilla.


Época intelectual: la "poesía desnuda" o "pura"(de 1916 a 1936)

El regreso a Madrid y el noviazgo-boda con Zenobia Camprubí marcan el comienzo de una nueva etapa en la que abre paso, como solución al conflicto estético, metafísico y ético que latía en JRJ: la irrealizable armonía entre el mundo interior (yo) y el mundo exterior. Por influjo de Ortega y Gasset, JRJ evoluciona hacia un nuevo vitalismo poético consistente en:
# Modificación expresiva de la relación yo-mundo: del cuadro descriptivo, de la escena pictórica se pasa a la "realidad desnuda". Es decir, el mundo pasa de ser "objeto", que expresaba estados sentimentales del mundo interior del poeta, para convertirse en "sujeto" o portador del misterio profundo de la existencia.
# Nuevo simbolismo: partiendo del simbolismo francés, las cosas son un "universo de símbolos" que había que descifrar e interpretar mediante la poesía. La novedad consiste en que JRJ da un paso más hacia delante en la búsqueda de ese más allá desconocido: las cosas son el vestido y JRJ busca el desnudo que hay tras ellas, después de haberlas liberado del tiempo y del espacio que las rodean.
      De este vitalismo poético surgen nuevos mecanismos de expresión poética:
> "El nombre exacto de las cosas". Invención de la palabra "desnuda" que simbolice el desnudo" que las cosas ocultan.
> La "desnudez" de la palabra se extiende a todos los niveles de la expresión poética: fónico-rítmico, léxico temático...
Como la esencia de la nueva realidad ya no radica en las cosas, sino en la experiencia del yo descubriendo la verdad oculta y desnuda de las cosas, y como esta experiencia sólo es posible mediante cada acto de creación poética o poema, éste evoluciona de ser un cuadro o escena para convertirse en un fragmento de realidad donde se expresa el resultado de cada experiencia-poema: consecuencia: breve extensión de los poemas que tratan cuatro realidades:
1. Poemas-fragmentos que aluden a la vida urbana y que "desnudan" el caos de objetos de la sociedad tecnológica de las ciudades.
2. Poemas-fragmentos que aluden a su experiencia amorosa y que consideran el amor de pareja en un presente continuo, casi eterno.
3. Poemas-fragmentos que aluden a experiencias vitales de conocimiento con las cosas-símbolos (el mar. la rosa).
4. Poemas-fragmentos que aluden a experiencias "irracionales": sueños, fantasías sobre la eternidad, la lucha continua entre la brevedad de la vida y la inevitable muerte. El poema como medio de crear una "realidad invisible" pero que supera la amenaza del tiempo y de la muerte.

Métrica y estilo. Empleo del verso libre y de la prosa también. Ausencia casi total de adjetivos, de metáforas y demás artificios poéticos. Aunque abundan repeticiones, paralelismo
s, la apóstrofe (dirigirse a un tú real o imaginario) y las exclamaciones.
La nueva etapa viene marcada por la publicación en 1916 de "Diario de un poeta recién casado". En él quiso recoger todas su experiencias y contar sus impresiones, sin ocultarlas bajo ningún ropaje. Es el camino hacia la poesía desnuda. Prefiere los poemas breves y sin rima: surge así el verso libre. De esta época es también "Eternidades" (1918) y "Piedra y cielo" (1919), "Poesía" (1923), "Belleza" (1923); "La estación total", publicada en Buenos Aires en 1946, recoge los poemas escritos entre 1923 y 1936, recoge poemas de índole metafísica, lo que será la característica de la última etapa.

ÉPOCA SUFICIENTE O VERDADERA

A partir de 1936 avanza hacia una poesía cada vez más compleja y metafísica en torno a los grandes temas: la poesía, Dios y la eternidad (unidad profunda de todo lo existente, la visión panteísta de la realidad, la conciencia del poeta como dios que da sentido al mundo). De esta época es "Animal de fondo" (1946),y "Dios deseado y deseante" (1948-1949).
Se llega a algo así cono una lógica simbólica de la poesía en la cual las cosas, los objetos de la realidad –cada vez– más abstractos. piedra, cielo, mar– están representados por signos que apuntan a la conciencia de lo real La realidad misma desaparece, pues del poema, queda abstraída en la palabra y el concepto Esta poesía no nos enfrenta con la realidad sino con la contemplación intelectual de la realidad (y cuando el tema de la poesía es la poesía misma, con la contemplación de la contemplación).
La dificultad aumenta pues el mismo Juan Ramón escribe "Para mí la poesía ha estado íntimamente fundida con mi existencia y no ha sido poesía objetiva casi nunca". Una poesía así no es, en rigor, filosófica. Y su subjetivismo e inmanencia hace difícil su intelección, puesto que se halla despojada de argumento y de la anécdota ("Yo he desdeñado siempre y cada día más el asunto…") y habla directamente al espíritu. En Juan Ramón la realidad se resuelve en subjetividad, la trascendencia en imanencia. El "dios deseado y deseante" de Juan Ramón no es otro que el propio poeta o su conciencia o la plasmación de ella en su obra: "¿Qué es Dios sino un temblor que tenemos dentro, una inmanencia de lo inefable?".
Los temas de esta poesía son muy pocos; en esencia se reducen a uno, ya que su actividad contemplativa de poeta –la obra–, ya sea el ansia de totalidad, de eternidad que empareja a Juan Ramón con Unamuno, por distinta que resulte su respectiva concepción de lo eterno, ya sean en fin, los principios universales –mar, cielo, luz, aire, agua, tierra, fuego–, o las "criaturas afortunadas" de un modo paradisíaco con que el poeta comulga en un acto de religiosidad panteísta: "¿Y cómo no había de estarlo en lo místico panteísta la forma suprema de lo bello para mí? No que yo haga poesía religiosa usual; al revés, lo poético lo considero cono profundamente religioso…"
Signo de misticismo poético de Juan Ramón en su última época es el uso de muchos neologismos y términos compuestos que complican el lenguaje, pero que resultan la única expresión apropiada para exteriorizar una experiencia religiosa.

Obra en prosa

Entre su bella prosa poética, destaca el delicioso libro Platero y yo (l914), emocionada alegoría a un borriquillo, escrita en un estilo musical, durante los años de su etapa modernista. Lirismo, ternura, comunión con la naturaleza son las notas de esta obra tan célebre en todo el mundo. Es una obra impregnada de hondo amor por la naturaleza y por las humildes criaturas. Este libro es una grácil "alegría andaluza". No hay que olvidar que Juan Ramón fue el "descubridor de Andalucía", como la generación del 98 lo fue de Castilla.
Juan Ramón también escribió tiernas Historias para niños sin corazón y otros inolvidables poemas infantiles. Todo ello acompañado de su vasta producción poética, hace de nuestro autor un poeta humano, que no vuelve la espalda a la vida.
En prosa se halla la colección de certeros retratos literarios titulada Españoles de tres mundos y El Modernismo.

 

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