INTRODUCCIÓN A LA GRECIA PRECLÁSICA

Si en el siglo pasado, consultáramos los comienzos de la historia de Occidente, comprobaríamos que su inicio discurre paralelo al desarrollo de la Grecia clásica y la Roma antigua, nadie sospechaba que unos mil años antes de la aparición de la poesía de Homero, en Creta, primero, y en Continente, después, se había fraguado una espectacular civilización, con bulliciosa vida urbana, un mundo de guerreros, artesanos, escribas, campesinos, palacios y ciudadelas.

H. Schliemann

El desarrollo de las investigaciones y el interés por la Grecia preclásica, donde se centra gran parte del contenido de este estudio, tuvo lugar al iniciarse las excavaciones de H. Schliemann en Troya (1874, 1871-73, 1878 y 1882), Micenas (1874 y 1876), Orcomenos (1880) y Tirinto (1880).

Se trata de un campo de estudio joven. Schliemann, con la Ilíada como referencia, comenzó las investigaciones, convencido del valor histórico de la tradición homérica.

Estos estudios se desarrollaron con las excavaciones de Evans, en Knossos (1900), que dieron a conocer una cultura íntimamente ligada con la anterior, la minoica.

El desarrollo de las investigaciones y el interés por la Grecia preclásica, donde se centra gran parte del contenido de este estudio, tuvo lugar al iniciarse las excavaciones de H. Schliemann en Troya (1874, 1871-73, 1878 y 1882), Micenas (1874 y 1876), Orcomenos (1880) y Tirinto (1880). Se trata de un campo de estudio joven.

Schliemann, con la Ilíada como referencia, comenzó las investigaciones, convencido del valor histórico de la tradición homérica.

Arthur Evans

 Estos estudios se desarrollaron con las excavaciones de Evans, en Knossos (1900), que dieron a conocer una cultura íntimamente ligada con la anterior, la minoica. El posterior desciframiento de la escritura, conocida como Lineal B, por Ventris (1952) hizo que estas complejas sociedades entraran en la Historia.

La aparición de poderosas ciudadelas, ceñidas por ciclópeas murallas, palacios decorados con brillantes frescos, sugerentes tumbas con acumulaciones de joyas, espadas con incrustaciones y máscaras funerarias de oro, consolidaron, al principio, la identificación de aquella cultura con el mundo heroico de Homero. La aureola romántica que rodeaba a los protagonistas de la Ilíada se plasmó en el estudio detallado de los confusos capítulos de la literatura homérica, que alternativamente, demuestran que Homero utilizó el mundo micénico como imagen, o lo elaboró por su cuenta, recreando mitos ancestrales o simplemente lo tomó de su contemporáneo siglo VIII a. C.

Los objetos que en primer lugar conectaron el mundo micénico al heroico de Homero fueron las armas. Reichel (LORIMER, 1.950, 134) fue el primero que intuyó que los objetos micénicos estaban relacionados con el mundo homérico.

Reconstrucción hipotética del Circulo A, Micenas

Tras él muchos autores buscaron la confirmación de esta tesis ayudados por sucesivos descubrimientos arqueológicos. Debemos tener presente que cuando Reichel identifica mundo micénico con mundo homérico, los descubrimientos se reducen a las fosas del Círculo A de Micenas y poco más.

La sociedad del mundo micénico, prácticamente es desconocida y no digamos la sociedad del mundo Geométrico.

Los nobles del Geométrico pudieron usar los elementos arcaizantes como un signo externo de riqueza, tendiendo con su uso un puente cronológico, quizá, y sin duda, más importante, psicológico con el pasado.

 Conocimiento de la Grecia Antigua.

Los griegos, absorbidos por el Imperio romano, pasaron a formar parte de la civilización romana, la entrada de su Literatura, Filosofía, Arquitectura, Escultura y su Mitología llevaron a los romanos a condensar el impacto griego en la famosa frase: Graecia capta ferum victorem cepit.

Realizar una mención exhaustiva y detallada de la Historiografía de Grecia llenaría el contenido de varias tesis doctorales. Como una pequeña referencia, entre los primeros historiadores, que durante el Imperio hicieron referencia a Grecia, podemos mencionar a Plutarco, Plinio el Viejo, o Pausanias. Sin embargo la primera investigación seria de los monumentos griegos, después de la de Pausanias, la realizó Ciriaco de Ancona, mercader y viajero (1391-1455), algunos de los monumentos se habían transformado en fortalezas como el templo de Zeus, en Olimpia; la tholos de Esculapio, en Epidauro, era un torreón; el Partenón una iglesia y el resto de la Acrópolis de Atenas un palacio italiano. Francis Vernon (fallecido en 1677), tomó numerosas notas sobre Grecia, que permanecen prácticamente inéditas en la biblioteca de la Royal Society de Londres.

 

 

William M. Leaky y la portada de su trabajo sobre la Topografía del Norte de Grecia

 

 

Los grandes iniciadores de la arqueología griega fueron los coleccionistas del Renacimiento. En época tan cercana como los finales del siglo XVIII, se creía que la cerámica pintada griega era etrusca, por aparecer inicialmente en Etruria. Milton durante el siglo XVII, decidió excavar en Delfos. Gracias al mecenato del cardenal de Albani, J.J. Winckelmann (1717-1768) proyectó excavar en Olimpia. Desde Roma, la British Society de Dilettanti envió, en 1764, la primera expedición a Grecia, que descubrió el emplazamiento de Olimpia. En 1804 William M. Leaky, oficial inglés hizo la primera prospección de ruinas y yacimientos griegos. Durante el siglo XIX se continuaron las excavaciones en Dodona (1879), Delfos (Laurent, 1838, Homole, 1882), Corinto (Alemania 1,875-81), Olimpia (Alemania, 1875-81), Heraion de Argos (Gordon, 1831, Waldstein, 1892-95), Eleusis (Sociedad Arqueológica Griega (S.A.G.), 1882-93), o Atenas (Acrópolis: Kavvadias, 1882-90, Partenón: Balanos, 1895, Ágora: S.A.G., 1859-62, 1898-1902) (Mapa I).

Como hemos comentado anteriormente la historia de Grecia, durante el siglo XIX, se ceñía a la Grecia clásica. En este panorama científico surgen las primeras excavaciones de Schliemann (1870-1885) y las de Evans (1900), y con ellas la entrada de la Grecia pre-clásica

I. 2. Marco geográfico.

Ciñéndonos al núcleo inicial de la civilización micénica, se puede mencionar el Peloponeso, la Grecia central (Ática, Beocia y Fócida), Tesalia, Etolia, Arcania y Eubea. En este área aparecen los rasgos básicos de la civilización micénica, en densidad apreciable.

Los rasgos admitidos como micénicos, someramente, serían: palacios, inscripciones en Lineal B, tumbas en tholos y cámara y los sellos.

Ampliando la zona a las islas del Egeo y a la Costa Jonia, nos encontramos con una región montañosa, aún no consolidada geológicamente. Con volcanes activos, como el de la isla de Tera, zona de movimientos sísmicos tanto en Turquía como en el norte de Grecia.

 (AMPLIAR IMAGEN)

 Se puede hablar de determinismo geográfico a la hora de analizar una cultura, como ejemplo, el hecho que Tesalia fuera una zona propicia para la crianza de caballos, hizo que los tesalios se dedicaran a su doma, con todas las implicaciones antropológicas que derivan de una sociedad basada en las relaciones de jerarquía, asociadas a la ganadería y en especial la crianza de caballos.

Grecia en la Antigüedad

Esparta, rica en su valle, pero pobre en sus montañas, la región  cavernosa y escarpada Lacedemonia, hizo del dominio de su área circundante, una necesidad vital, surgiendo pueblo de rasgos específicos.

Los lugares sagrados como Dodona y Delfos, fueron, en sus comienzos, espacios sacros de pastores. Olimpia, situada en la gran curva de un río, con una ribera plana, constituyó el lugar propicio para la celebración de juegos y carreras.

 

Grecia presenta zonas propicias al aislamiento, las montañas de Creta y Eubea mantenían el aislamiento de los tiempos antiguos, hasta hace algunos años. Arcadia, aislada, era la parte más remota del Peloponeso, durante el siglo IV a.C. tenían la fama de estar habitada por los más primitivos, entre los griegos.

La Grecia Geométrica y Clásica amplia su radio de expansión geográfico. Las tres cuartas partes de la Grecia continental son montañosas, pero las llanuras costeras y ciertas áreas del interior son muy ricas, como sucede en lugares de Creta.

El marco geográfico se caracteriza por la presencia de la trilogía fundamental de los paisajes mediterráneos, el mar, la montaña y la llanura. El espacio del mundo griego presenta un centro muy claro sobre el cual se disponen las áreas periféricas. Se trata de un espacio compartimentado en realidades opuestas, montañas y valles, islas y continente. Presenta un mundo determinado por un clima y una vegetación. El centro es el mar Egeo, un mar intermedio, suavizado por las aportaciones del Mar Negro. Un mar de contrastes, peligroso y temperamental en cualquier época del año, se trata de un canal de comunicación, entre las masas de aire que se forman en el macizo danubiano: el boras en invierno y el meltem en verano. La periferia esta formada por las alturas que rodean dicho mar, donde se forman puertos naturales, necesarios para atravesarlo. Al Norte, los Montes Rodopi; los valles de Vardar-Axios y del Evros-Maritsa (Perelik: 2191 m.).

Una segunda barrera montañosa, constituida por los Grandes Balcanes o Stara Planina, que dominan el Danubio (Botev: 2376), alturas que se prolongan en las tres penínsulas de la Calcídica. En el oeste, el relieve es increíble, macizos más compactos, de grandes alturas: la cordillera de los Helénidas. Las aguas vierten al mar, cuando no se lo impiden los karst. La barrera montañosa, orientada NO ÷ SE, desde Iliria hasta el Peloponeso, con un abertura: Corinto. La línea de crestas se mantiene, al norte del golfo, cercana a los 2500 m, Pindo: 2637 m., Parnaso: 2457, y al sur, Killini: 2367 m. y Taigetos: 2407 m. En la vertiente interna esta el ángulo formado por la cordillera, el Rodopi y el Olimpo (2917 m.). Las fronteras orientales presentan perfiles gastados, alternando con grandes cuencas de ríos irregulares. Al sur el Egeo se cierra por un arco de islas, Citera, Creta, Kasos, Karpazos y Rodas que se unen al Taurus.