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AFORISMOS III

76 - 100

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Introducción

Aforismos I Aforismos II Aforismos III
1 - 25 26 - 50 51 - 75 101 - 125 126 - 150 151 - 163

Aforismos y expresiones con cierto contenido social, jurídico, filosófico, etc. 

ENUMERACIÓN (76 - 100), CITA, TRADUCCIÓN Y COMENTARIO

Para ir al aforismo deseado pincha en el mismo. Algunos aforismos están comentados. En muchas ocasiones el mejor comentario está en la traducción de la cita.

76.- In vino veritas (Plinio el Viejo, Historia Natural, 14, 141)

77.- Incipe: Dimidium est facti coepisse (Ausonio, Epigramas, 81, 1) 

78.- Intelligenti pauca

79.- Labor omnia vicit improbus (Virgilio, Geor., 1, 145)

80.- Magister dixit (De la escolástica)

81.- Maior pars meliorem vincit

82.- Malum nullum est sine aliquo bono (Plinio el Viejo, Historia Natural, 27, 9)

83.- Manus manum lavat (Petronio, Satiricón, 45, 13)

84.- Maria montesque polliceri (Salustio, De coni. Cat., 23, 3)

85.- Maxima debetur puero reverentia (Juvenal, Saturae, 14, 47)

86.- Medice, cura te ipsum (Vulgata: San Lucas, 4, 23)

87.- Medicus curat, natura sanat (Popular)

88.- Memoria minuitur nisi exerceas (Cicerón, De Senectute, 21)

89.- Mens sana in corpore sano (Juvenal, Saturae, X, v.35)

90.- Ne quid nimis (Terencio, Andria, 61)

91.- Nec possum tecum vivere nec sine te (Marcial, Epigramas, XII, 46, 2)

92.- Nemo malus felix ( Juvenal, Sátiras)

93.- Nemo propheta acceptus est in patria sua (Vulgata)

94.- Nemo repente fuit turpissimum (Juvenal, Satiras, II, 83)

95.- Nihil novum sub sole (Ecclesiastés, 1, 10)

96.- Nil mortalibus arduum est (Horacio, Odas, 1, 3, 37)

97.- Non bis in idem (Demóstenes, In Leptinem, 147)

98.- Non honor est sed onus; (Onus est honos) (Ovidio, Heróidas, 9, 31)

99.- Non nova, sed nove

100.- Non omnia possumus omnes (Virgilio, Bucólicas, 8, 63; Macrobio, Saturnalia, 6, 1, 35)

76.- In vino veritas
Plinio el Viejo, Historia Natural, 14, 141
“Vulgoque veritas iam attributa vino est”

Según la gente, la verdad se ha atribuido al vino

Alceo: oinoV, w file pai, kai aleqeia

Querido hijo: vino es verdad

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77.- Incipe: Dimidium est facti coepisse
Ausonio, Epigramas, 81, 1
Comienza: haber comenzado es la mitad de la empresa.
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78.- Intelligenti pauca
A una persona inteligente, con poco que se le diga, es suficiente. (A buen entendedor pocas palabras bastan).
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 79.- Labor omnia vicit improbus

Virgilio, Georgicas., 1, 145

“Tum ferri rigor, atque argutae lammina serrae

(nam primi cuneis scindebant fissile lignum),

tum variae venere artes: labor omnia vicit

improbus, et duris urgens in rebus egestas."

Entonces la rigidez del hierro y la lámina de la penetrante sierra

(pues los antiguos cortaban los árboles por medio de cuñas)

Entonces aparecieron diferentes artes: el trabajo tenaz venció

todas las cosas, así como la necesidad, oprimiendo en las situaciones difíciles.

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80.- Magister dixit

De la escolástica
El maestro lo ha dicho

COMENTARIO

El argumento de autoridad era antiguamente uno de los que más fuerza tenía: Lo ha dicho el maestro, seguro que tiene razón, porque él sabe y si lo dice, por algo será. En nuestros días se cuestiona mucho este tipo de argumentos. No es verdad porque lo haya dicho un experto en la materia, sino por las razones que tiene ese experto para llegar a esas conclusiones.

Remedando este aforismo existe un dicho en español que viene a decir lo mismo, pero con un deje de ironía: Lo dijo Blas, punto redondo. Como diciendo que no se puede discutir con esa persona que siempre tiene razón.

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81.- Maior pars meliorem vincit

La parte más numerosa vence a la mejor

COMENTARIO

Vinieron los sarracenos

y nos molieron a palos.

Que Dios protege a los malos

cuando son más que los buenos. 

Cfr.: José Mª Iribarren, El porqué de los dichos: (pág. 229).

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82.- Malum nullum est sine aliquo bono 
Plinio el Viejo, Historia Natural, 27, 9

“Sed maiores oculorum quoque medicamentis aconitum misceri saluberrime promulgavere  aperta professione malum quidem nullum esse sine aliquo bono

Pero ya los antepasados establecieron que era muy saludable que se mezclara también acónito, que es venenoso, junto con los medicamentos de los ojos, en una declaración manifiesta de que no hay ningún mal que no tenga algún bien.  

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83.- Manus manum lavat
Petronio, Satiricón, 45, 13

“Munus tamen, inquit, tibi dedi”: et ego tibi plodo. Computa, et tibi plus do quam accepi. Manus manum lavat.”

Él dijo: "Sin embargo yo te he dado el trabajo", y yo te aplaudo. Echa cuentas, y verás cómo te doy yo más de lo que he recibido. Una mano lava a la otra.

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84.- Maria montesque polliceri

Salustio, De coniuratione Catilinae, 23, 3

“Erat ei cum Fulvia, muliere nobili, stupri vetus consuetudo; cui cum minus gratus esset quia inopia minus largiri poterat, repente glorians, maria montesque polliceri coepit, et minari interdum ferro, ni sibi obnoxia foret; postremo ferocius agitare quam solitus erat.”

Con Catilina, estaba Fulvia, una mujer noble, con quien mantenía unas antiguas relaciones adúlteras; cuando ya no le era grato, porque debido a su poca solvencia económica no podía hacerle los regalos que acostumbraba, de repente, se le llenaba la boca y comenzaba a prometer montes y mares; por otra parte la amenazaba con la muerte, a no ser que le fuera fiel; y en último lugar se portaba de una manera más feroz de lo que solía.

COMENTARIO

Cfr.: José Mª Iribarren, El porqué de los dichos: “Prometer el oro y el moro” (pág. 68) Cfr. Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?  y Faber suae fortunae unusquisque est ipse

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85.- Maxima debetur puero reverentia

Juvenal, Saturae, 14, 47

Maxima debetur puero reverentia, si quid

turpe paras; nec tu pueri contempseris annos

sed peccaturo obstet tibi filius infans”

Al niño se le debe el máximo respeto, si estás preparando algo vergonzoso; y tú no puedes despreciar los años del chico, y puede ser que el hijo, aunque es un niño, te impida que tu llegues a pecar.

COMENTARIO

“Dejad que los niños se acerquen a mí, no los estorbéis, porque el que no se haga como un niño no entrará en el reino de los cielos". (Lc. 18, 16) 

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86.- Medice, cura te ipsum

Vulgata: San Lucas, 4, 23

“Et ait illis: utique dicetis mihi hanc similitudinem: medice cura te ipsum: quanta audivimus facta in Capharnaum, fac hic in patria tua”

Y les dijo: seguro que me diréis que me aplique aquella comparación médico, cúrate a ti mismo. Cuanto oímos que hiciste en Cafarnaum, hazlo aquí en tu pueblo.

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87.- Medicus curat, natura sanat

Popular

El médico se preocupa, pero la que sana es la Naturaleza.

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88.- Mens sana in corpore sano

Juvenal, Saturae. X, v. 356

Orandum est ut sit mens sana in corpore sano

Hay que pedir que haya una mente sana en un cuerpo también sano

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89.- Memoria minuitur nisi exerceas
Cicerón, De Senectute, 21

“At memoria minuitur, credo, nisi eam exerceas, aut etiam si sis natura tardior. Themistocles omnium civium perceperat nomina; num igitur censetis eum, cum aetate processisset, qui Aristides esset, Lysimachum salutare solitum? Equidem non modo eso novi qui sunt, sed eorum patres etiam et avos, nec, sepulcra legens, vereor, quod aiunt, ne memoriam perdam: his enim ipsis legendis in memoriam redeo mortuorum.”

Pero la memoria, según creo, disminuye, a no ser que la ejercites, incluso aunque seas un poco torpe por naturaleza. Temístocles se había aprendido los nombres de todos los ciudadanos; pensáis que cuando ya era viejo se equivocaba y saludaba a Arístides con el nombre de Lisímaco? Ciertamente yo no sólo he conocido a los que ahora viven, sino a sus padres, e incluso a sus abuelos, y no temo perder la memoria leyendo sus epitafios: pues al leerlos vuelvo al recuerdo de los muertos.

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90.- Ne quid nimis
Terencio, Andria, 61

“Nil nimis!

Sosias: Non iniuria; nam id arbitror

adprime in vita esse utile, ut ne quid nimis.

Simo: Sic vita vera est”.

Nada en demasía

Sosias: No es algo dicho sin sentido; pues pienso que esto es muy útil en la vida, a saber, nada en demasía. 

Simo: Así es la vida de verdadera.

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91.- Nec possum tecum vivere nec sine te

Marcial, Epigramas, 12, 46, 2

“Difficilis facilis, iucundus acerbus es idem

nec tecum possum vivere nec sine te”

Tú eres el mismo, ya seas difícil o fácil, alegre o mordaz.

No puedo vivir contigo, pero tampoco sin ti.

COMENTARIO

Ni contigo ni sin ti

tienen mis males remedio;

contigo por que me matas,

sin ti porque me muero.

No se conocen bien las fechas de su vida, pero C. Valerius Martialis nació en Bilbilis (Calatayud, provincia de Zaragoza), y vivió entre el 40 y el 104 d. C. Adquirió pronto el espíritu romano, y, aunque de una provincia, se le puede considerar completamente romano.

Es el más genuino representante de la poesía satírica. El "epigrama", al salir de su pluma, cambió de sentido. Si antes se refería a todo poema breve, Marcial lo convirtió en sinónimo de broma mordaz.

En los epigramas aparece la sociedad romana en toda su crudeza. Son pocos versos, pero dichos con una gran maestría. Claro que en muchas ocasiones no conocemos el destinatario, pero esos versos nos hacen sentir de la misma manera como se sentiría el aludido por ellos. Esos pobres maestros de escuela, se deberían de sentir muy molestos con Marcial, lo mismo que otros gremios, los abogados, los médicos, los libreros a los que también satiriza. O los presuntuosos y presumidas.

Por otra parte tiene también versos de una gran belleza, como aquellos con los que recuerda su pueblo, o los que describen la su Hispania natal.

Es consciente de que cultiva una poesía de tono menor, que no es grandilocuente ni retórica. Es natural y directo, vivo y desenvuelto. Su obra palpita, vive. Sabe encontrar las palabras justas para presentar una sensación, ya sea visual, auditiva u olfativa. Sus trazos, al tratar de describir a los personajes, son firmes y sencillos: son caricaturas. Retrata a sus personajes con unos pocos rasgos, pero suficientes y perfectos. El final del epigrama cierra todo él, como en un círculo, perfecto y chocante a la vez.

Utiliza muchos y variados procedimientos métricos.

No podía aguantar a los presuntuosos o a las presumidas. Contra ellos y ellas arremete con sus epigramas. Suelen ser breves, de pocos versos, a lo sumo cuatro, como este que dirige a una muchacha que se llamaba Fabulla, y se creía muy guapa. Lo malo es que, encima, lo decía.

Bella es, novimus, et puella, verum est,

et dives, quis enim potest negare?

Sed cum te nimium, Fabulla, laudas,

nec dives, neque bella, nec puella es”.

Desde luego eres guapa, lo reconocemos, y además, joven, es verdad. También rica, ¿quién puede negarlo? Pero cuando tú, Fabulla, te ensalzas demasiado, ya no eres ni rica, ni guapa, ni joven

O aquél otro que dirige a un galán presuntuoso:

“Nescio tam multis quid scribas Fauste, puellis.

Hoc scio, quod scribit nulla puella tibi”.

No puedo saber qué es lo que escribes a tantas chicas, Fausto. Ahora que sí que sé una cosa, que ninguna chica te escribe a ti.

Un tal Filón, un pobre hombre, pero que quería aparentar, se las daba de importante, porque decía y juraba que nunca había cenado en su casa. Marcial dice. “Lo que pasa es que no cena, ni en su casa ni en ningún sitio. En su casa porque no tiene, y no cena, porque nadie le ha invitado.”

Aquella muchacha, llamada Paula que se quería casar con Prisco. Por lo visto el tal Prisco era un buen partido; por eso, Marcial alaba el gusto y la sabiduría de la chica al haber elegido al muchacho:

“Nubere vis Prisco: non miror, Paula sapisti”.

Sin embargo, Prisco no estaba por la labor: no quería de ninguna manera casarse con ella. Marcial también alaba el gusto y la inteligencia del chico: 

“Ducere te non vult Priscus: et ille sapit”

Los médicos no se quedan libres de las críticas, a veces muy mordaces de Marcial. Seguro que había tenido alguna experiencia desagradable con ellos. Este Símaco era de los peores. Aquel día Marcial nos cuenta que estaba un poco pachucho. En seguida llegó el médico Símaco, pero no vino solo, sino acompañado de toda la caterva de estudiantes que querían aprender del maestro. Le tocaron todas las manos de todos los discípulos, que estaban tan frías como el viento racheado del norte. 

“Cuando viniste, se queja Marcial a Símaco, no tenía fiebre, ahora sí la tengo”.

“El pobre Andrágoras no lo cuenta. Resulta que hizo las abluciones con nosotros, cenó como siempre, un tío simpático, y sin embargo, por la mañana le encontramos muerto. ¿Qué preguntas, Faustino? ¿Que cuál ha sido la causa de una muerte tan repentina? La causa fue muy simple. Te diré: no ha podido resistir la vista, ni en sueños. del médico Hermócrates.”

Los abogados tampoco se libraban. Aquel ciudadano que contrata a un abogado para que le represente en una denuncia que ha presentado ante los pretores. Su vecino le había robado tres cabras, y por eso le había denunciado. En la vista oral, el juez demanda las pruebas. En ese momento entra en acción el abogado, llamado Póstumo. Con una voz engolada, con unos gestos y aspavientos ridículos, comienza a recordar, ensalzando, las hazañas de los antiguos romanos: la batalla de Cannas, la guerra contra Mitridates, lo perjuros que son los cartagineses, los grandes hombres como Sila, o Mario, o Mucio Escévola. La queja del cliente: 

“¡Venga ya!, Póstumo, habla de las tres cabras de una maldita vez”

Tenía un especial furor por los maestros de escuela. En los bajos de su casa había uno que había instalado allí su escuela. Por lo visto daba muchas voces para que los alumnos estuvieran atentos y aprendieran las enseñanzas. Debía de molestar mucho, por los epítetos con que le honra: criminal, odioso, charlatán. Pero veamos cómo lo dice:

“¿Qué tenemos que ver contigo, maestro de escuela criminal, odioso para los chicos y las chicas? Todavía no han cantado los gallos rompiendo el silencio de la aurora, cuando tú ya atruenas el espacio con tu cruel griterío y con los golpes de vara. Metes más ruido que los bronces golpeando en los yunques cuando el artesano trata de colocar la estatua del abogado encima del caballo: Más suave grita el anfiteatro en los momentos de más emoción saludando al vencedor en la carrera. Los vecinos te rogamos que nos dejes dormir, aunque sea sólo un poco: velar es llevadero, pero velar demasiado no se puede soportar. Deja marchar a tus alumnos. ¿Quieres que te paguemos, charlatán, para que calles lo que te pagan por dar tu clase gritando?

De otra manera más tranquila aboga por las vacaciones escolares. Hay que dejar a los chicos y chicas que descansen. Sobre todo cuando los calores del verano incitan a todos a pasar el tiempo al aire libre. 

Las vacaciones deben comenzar con el signo de Leo, es decir, al comienzo del mes de julio, y durar hasta octubre También pide a los maestros que dejen descansar a las varas de avellano con que golpeaban en más de una ocasión a los alumnos menos aventajados, haciendo bueno aquello de que la letra con sangre entra: 

“Que descansen las varas tristes, que son como el cetro de los pedagogos, y que duerman hasta el día 15 de octubre”

Termina con un verso antológico:

“Aestate pueri, si valent, satis discunt”.

que quiere decir:

Durante el verano lo importante es que los chicos tengan salud, que bastante aprenden haciendo deporte y actividades al aire libre.

Nos ha quedado constancia de que Marcial era muy aficionado a la buena mesa. No en balde tiene un libro completo de epigramas breves, donde aparecen una especie de frases, refranes o definiciones sobre las distintas especialidades romanas, como son la dorada (aurata), la morena (murena), que dicen que se alimentaba de los esclavos que se tiraban a su vivero, el mulsum, que era vino mezclado con agua y miel, y que necesitaba de todo un arte para hacerlo bien, y, sobre todo, del garum, salsa nacional, y objeto de predilección de todos los romanos, que hasta la utilizaban como moneda de cambio.

Tenían viveros de doradas, ya que era un pescado muy apreciado. Dice Marcial:

“No toda dorada merece la alabanza y el precio que se paga por ella, sino solo aquella que ha tenido como único alimento la ostra de Lucina”.

(Lucina era una diosa que se identificaba como Diana o Juno. La ostra de Lucina era muy apreciada porque era la ostra perlera, de ahí que la dorada que se alimentaba con ella fuera la mejor).

Hacer y mezclar bien el mulsum era complicado, no servía cualquiera ni la miel de cualquier sitio. Por ejemplo, la miel de la zona de Ática, donde está Atenas, no es buena, porque estropea el vino de Falerno. Este vino sólo lo puede mezclar el copero de los dioses, Ganimedes:

“Attica nectareum turbatis mella Falernum.

Misceri decet hoc a Ganymede merum”

Al “garum dedica más de un verso:

Creía que lo que había en el vaso de ónice era ungüento: después de que Papilo lo olió ya no tenía duda: era “garum”.

Y en otro lugar dice:

“Recibe este “garum” fastuoso, regalo fantástico, hecho de la primera sangre de la caballa que todavía está respirando”.

No puede dejar de pensar en su tierra natal, y, cuando está excesivamente cansado de la urbe, se convierte en campesino. En el epigrama 18 de su libro XII nos hace una descripción de la vida campestre, por contraposición de la que ha llevado en Roma durante muchos años.

Se lo escribe a Juvenal, otro poeta satírico. Se supone que le daría envidia. La diferencia de vida en uno y otro lugar es clara: en Roma se va de un lugar a otro sudando y cansándose para poder encontrar el sustento cotidiano, hay que llamar a muchas puertas y recorrer prácticamente toda la ciudad. Hay que ir bien vestido para presentarse a los que tienen dinero y te pueden ayudar. Sin embargo, aquí no se conoce la toga, sino que bastan unas ropas pobres, porque todos van igual. En el campo, todo está al alcance de la mano, todo se puede coger, no se cansa uno, y con la tranquilidad del lugar se puede dormir hasta tarde: de esa manera se resarce uno de todas las noches que se ha quedado sin dormir en Roma.

LA VIDA TRANQUILA EN BÍLBILIS

Marcial, Epigramas” XII, 18

Mientras tú, Juvenal, tal vez inquieto, vas de un lado a otro por la ruidosa Suburra, o desgastas con tu ir y venir la colina de la diosa Diana; mientras tu toga sudorosa se ventila cuando vas a las casas de los poderosos, y las dos colinas el Celio Mayor y el Menor te cansan porque te cuesta subir y bajar, mientras todo eso te ocurre a ti por estar viviendo en Roma, a mí mi Bilbilis, espléndida por el oro y el hierro, a la que he vuelto después de que han pasado muchos años, me recibe y me hace campesino

Aquí, indolentes, cultivamos con suave y agradable labor los campos celtíberos de fértiles tierras que se llaman el Boterdo y la Platea; también gozo del placer del sueño, ese placer grande y desmesurado, que, a veces, no se rompe ni siquiera cuando llega la hora tercia y de esta manera me repongo de todo el que he perdido por mis vigilias durante treinta años.

Aquí no se conoce la toga, pero se le da al que la pide una vestidura pobre de una silla cercana.

Al que se levanta por la mañana le recibe un hermoso fuego en un montón de madera cortada del vecino sauce; en lo alto del montón está la olla llena de los productos de la granja. Viene luego el cazador, pero aquél a quien tú desearías tener en tu bosque secreto.

Hace que los niños se marchen, y el amable granjero te ruega que te dejes los cabellos largos. Así me gusta vivir, así me gustaría morir.

La visión de España que tiene Marcial es un panorama idílico. ¡Cómo disfruta Marcial cuando viene a su tierra! Es lo mejor del mundo. En uno de los primeros epigramas, del libro I, escribe a un tal Liciniano cómo es su Hispania y los goces que se pueden tener si se sabe disfrutar con ello. Los de la ciudad no lo saben y por eso se pelean por tener fama. No saben lo que es bueno. No hace falta todo eso para gozar. Hay placeres de los que se puede disfrutar en Hispania. Parece una especie de guía turística de las de nuestros días, alabando los placeres de la tranquilidad, del campo, de la vida en contacto con la naturaleza y con la gente sencilla.

DESCRIPCIÓN DE HISPANIA.

Marcial, “Epigramas.”, I, 49

Escribo a Liciniano, desde Hispania. No podemos dejar de hablar del varón de la raza celtíbera, ni de la alabanza a nuestra Hispania. ¡Oh Liciniano! Verás, la alta Bilbilis, noble por sus caballos y armas, y al viejo Moncayo con sus nieves como canas, y al sagrado monte Vadaverón que tiene muchas quebradas. 

También el agradable bosque del delicado Broterdo, que hace las delicias de la feliz Pomona. Nadarás en la calma del Congedo y en los lagos de las Ninfas, para quienes obligarás tu cuerpo indolente en el pequeño río Jalón, que templa el hierro con su agua tan fría. Te gustará que haya animales mientras comes en las Vobercas; hendirás las tranquilas aguas del sereno Tajo, protegido por las sombras de los árboles, y aplacarás tu sed en la fuente cuyas divinidades protectoras son Darcenna y Nuta, con sus caudales que proceden de las nieves.

Pero cuando se presente diciembre con sus fríos y nieblas, podrás irte a descansar a las costas de Tarragona y de la Laletania. Allí podrás cazar y matar los gamos que han quedado prendidos en las finas redes, y los jabalíes, y con el caballo podrás coger a las astutas liebres, pero dejarás los ciervos para los campesinos.

Cuando te sientes para comer en el bosque tendrás como compañeros alrededor del fuego al muchacho casi salvaje, llamarás al cazador y vendrá a hacerte compañía. 

Aquí nadie tiene toga, ni pieles con el distintivo de la media luna propio de los senadores, ni ropas teñidas de púrpura. No tenemos ninguna de las obligaciones que tiene la gente en Roma, con los clientes quejicas, ni con los mandatos de las viudas. No hay condenado que nos haga perder el sueño, sino que dormirás a pierna suelta toda la mañana.

Que otro merezca la grande y poco saludable sabiduría: compadécete tú de los que se creen felices y disfruta del auténtico y sencillo gozo, mientras tu amigo Sura es alabado. La vida no pide de una manera desvergonzada lo que le falta. Con la fama ya tiene bastante.

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92.- Nemo malus felix
Juvenal, Sátiras IV, 8

Nemo malus felix, minime corruptor et idem

Ningún malo será feliz, ni de ninguna manera lo será el corruptor

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93.- Nemo propheta acceptus est in patria sua

Vulgata: Mt., 13, 57; Jn., 4, 44

Ningún profeta ha sido recibido en su patria

Et scandalizabantur in eo. Iesus autem dixit eis: Non est propheta sine honore nisi in patria sua, et in domo sua

Y se escandalizaban de él. Jesús, por su parte les dijo: No hay profeta sin honor a no ser en su propia patria, en su propia casa.

Ipse enim Iesus testimonium perhibuit quia Propheta in sua patria honorem non habet.

Pues el mismo Jesús declaró y dejó sus testimonio de que el profeta en su propia patria no recibe ningún honor.

COMENTARIO

Cfr.:José Mª Iribarren, El porqué de los dichos (“Nadie es profeta en su tierra” pág. 320).

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94.- Nemo repente fuit turpissimum
Juvenal, Satiras, II, 83

Nadie se ha convertido de repente en persona  muy de despreciar

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95.- Nihil novum sub sole

Ecclesiastés, 1, 10

Kai ouk esti pan prosfaton upw tou hliou
No hay nada nuevo bajo el sol

nihil sub sole novum nec valet quisquam dicere ecce hoc recens est iam enim praecessit in saeculis quae fuerunt ante nos

Nada hay nuevo bajo el sol; y no vale que alguien diga: mira, esto es de ahora, pues ya ha aparecido en los tiempos que han pasado antes de nosotros

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96.- Nil mortalibus arduum est

Horacio, Odas, 1, 3, 37

Nil mortalibus ardui est;

caelum ipsum petimus stultitia neque

per nostrum patimur scelus

iracunda Iovem ponere fulmina”

No hay nada demasiado alto para los mortales;

buscamos el mismo cielo por nuestra locura

y no soportamos, por nuestro delito,

que Júpiter deje a un lado sus airados rayos.

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97.- Non bis in idem

Demóstenes, In Leptinem, 147

Oi nomoi d¢ouk esti diV proV ton autoV peri ton auton oute dikaV out¢euqunaV oute diadikasian out¢allo taut¢ouden einai

No es posible que las leyes sirvan dos veces para uno mismo sobre la misma cuestión, ni que los procesos ni las decisiones judiciales ni las rendiciones de cuentas ni ninguna otra cosa se lleven a cabo de este modo.

COMENTARIO

En latín significa "No dos veces hacia la misma cosa".

Este aforismo forense está en vigor actualmente, ya que se trata de un procedimiento jurídico por el que no se puede juzgar a una persona dos veces por el mismo delito. Es un argumento esgrimido por los abogados defensores.

Si alguien ha sido juzgado y se le considera inocente, y más tarde se encuentran pruebas de que en realidad ha sido culpable del delito por el que fue juzgado inicialmente, no se le puede volver a juzgar.

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98.- Non honor est sed onus (Onus est honos)

Ovidio, Heróidas, 9, 31

No es un honor sino una carga

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99.- Non nova, sed nove
No cosas nuevas, sino de una manera nueva.
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100.- Non omnia possumus omnes

Macrobio, Saturnalia, 6, 1, 35 Virgilio, Bucólicas, 8, 63

“Dicite Pierides, non omnia possumus omnes. Lucilius in quinto: Maior erat natus: non omnia possumus omnes

Decid, Piérides (Musas) que no todos podemos todas las cosas. También lo dice Lucilio en su quinto poema: Era mayor en edad: no todos podemos todas las cosas.

“Desine Maenalios, iam desine, tibia, versus.

Haec Damon. Vos, quae responderit Alphesiboeus,

dicite, Pierides: non omnia possumus omnes.

Effer aquam, et molli cinge haec altaria vitta,

verbenasque adole pinguis et mascula tura,

coniugis ut magicis sanos avertere sacris

experiar sensus: nihil hic nisi carmina desunt.”

Estas cosas canta Damon. Lo que habrá de responder Alfesibeo,

decidlo vosotras, Piérides (Musas): no todos somos capaces de hacer todas las cosas.

Trae el agua, y rodea estos altares con una suave banda,

quema las gruesas hierbas sagradas y el viril incienso,

para que yo trate de apartar los sentidos sanos de mi amante

por medio de ritos mágicos. Aquí sólo faltan los hechizos.

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