El incierto origen de las barras
El
autor se extiende en describir su forma de «pavellon redondo abaxo u agudo
arriba, y que se usaba por magnificencia y hermosura y autoridad del estado».
Ofrece el ejemplo del «conopeum» de Holofernes «que se pone sobre la cama o
silla de los grandes». En «Judit XIII», al que nos remite Ferdinando de Santa
Ella, se narra el momento en que la heroína israelita corta la cabeza del
general Holofernes y arranca las colgaduras del dosel; posteriormente, al llegar
a la ciudad judía de Betulia, exclama:
«Mirad
la cabeza de Holofernes, jefe supremo del ejército asirio, y mirad las
colgaduras bajo las cuales se acostaba»(53)
El
texto bíblico informa sobre el color de los tejidos del «conopeum»: «Estaba
Holofernes descansando en su lecho, bajo colgaduras de oro y púrpura(54)». Sería
interesante estudiar las exégesis sobre estos trofeos del Pueblo Elegido, pero
nos alejarían del tema.
El
«conopeum» utilizado como «simple paramento sobre la cama», en acepción de
Santa Ella, fue un soporte utilizado para exhibir las armas heráldicas de los
monarcas durante el medievo. El mismo rey de Francia aparece con un conopeum
plagado de flores de lis en una miniatura contemporánea del Concilio de
Constanza (donde un corpulento jinete del séquito papal sostenía la enorme «umbella»
roja y amarilla). La miniatura muestra al soberano Carlos VI junto al lecho,
conversando con el noble francés Pierre Salmon ; el indicio sobre la realeza
del dialogante lo ofrece el tejido del conopeum, cubierto con numerosas flores
de lis. (55)
La
umbella o conopeum se consideró elemento indispensable en las ceremonias regias
de cualquier corte europea. En la coronación del rey Ricardo de 1nglaterra, según
Rogerio dc Hoveden, fue acompañado al altar mayor del «Westmonasterii» por:
«quator barones portaverunt supra eos umbrarculum super quator lanceas proceras»
(56)
Esta
umbella quizá fuera rectangular, al ser portada por «cuatro altas lanzas»;
sin embargo, y en esto no hay duda, la heráldica sería la del rey Ricardo:
tres leones (o leopardos, según opiniones). Los reyes de Francia e Inglaterra
no eran «vexillarios» del Papa, título que poseía el rey de Aragón.
En
una «Cosmografía christiana» del año 1621, encontramos una explicación
sobre el valor del palio que cubría a los reyes y papas:
«Quando
entra un Rey en una ciudad, entra debaxo de palio(...)poner a los Reyes palio
sobre su cabeza es dezirles, hasta aquí, señor, lleva vuestra jurisdicción,
no sube de aquí arriba(...) Christo como es Señor de cielos y tierra, no lleva
palio que se le cubra(...) Lo tercero, el palio significa el Reyno, porque como
el palio abriga y defiende, assí el Reyno de donde dixo Isaias, que el
principado de Christo había que cargarlo sobre sus hombros cuius principatus
super humerum eius(...)pues estos Palios que significan Reynos» (57)
Es
significativo que este autor, como otros medievales, no diferencia entre el
palio-umbella y palio-indumentaria. Por otro lado, los teólogos fueron
recalcitrantes asociando el rojo y la sangre como heráldica mística:
"...se
corona Christo por Prínrcipe de el Cielo, y de la Tierra; siendo esta sangre,
las Insignias Reales de su Imperio»(58)
ORIFLAMA:
LA ENSEÑA DE. CARLOMAGNO
Aunque
en nuestros días, según los diccionarios, Oriflama «es cualquier bandera de
colores que se despliega al viento»(59), en sus orígenes fue el estandarte de
Carlomagno; pero su historia es muy borrosa.
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(53) Biblia de Jerusalén, p. 526
(54) Ibidem, p. 524
(55) Anónimo; Dialogues de Pierre
Salmon, año 1412. Ginebra, Bib.Publique et Universitaire. Ms., fr. 165,
fol..4
(56) Martene, Edmundo: De Antiquis
Ecclesiae Ritibus. Antuerpiae, 1763, p.215 (reproduce el relato de
Rogerio de Hoveden sobre «Ordo Coronationis Richardi Regis Angliae».
(57) Buges, Fr.Germán: Primera
parte de la Cosmografia Christiana, y descripción graciosa del Reyno de Christo.
Burgos, 1621,p.368
(58) Villalba, Bartolomé: Sangre
triunfal de la Iglesia. Madrid, 1671, p. 55
(59) Nuevo Diccionario: Ed. Durván,
Bilbao 1985, t.32, p. 3857
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