Los
estados del sur de Italia, en poder de los normandos, también ostentaron los
colores rojo y amarillo antes que la heráldica del águila (que les vino por
influencia imperial y no papal) se incluyera como propia. Casualmente, sus
parientes del norte, en la conquista de Inglaterra (septiembre de 1066) llevaban
franjas rojas y amarillas en alguna de sus velas, y en lo alto del mástil una
cruz. El conocido tapiz de la reina Matilde, encargado por el arzobispo de
Bayeux, nos ha perpetuado las imágenes del desembarco en Pevensey y posterior
batalla de Hastings.
Quizá
no fue casualidad el uso de los colores rojo y amarillo, con la cruz sobre
ellos, en un navío de Guillermo el Conquistador. Los artesanos que
confeccionaron el tapiz de Bayeux estuvieron reflejando un programa iconológico
coherente, basado en hechos reales; hasta el cometa de la parte superiores una
reproducciòn del Halley. El astro tuvo su máxima visibilidad en Bretaña y
Normandía el 20 de marzo de 1066; la batalla fue en otoño, cuando ya no era
perceptible, pero los normandos lo consideraron buen augurio y en el tapiz
aparecen observándolo junto a la leyenda «Isti
mirat»; el rey Haroldo adivina su derrota. Teniendo en cuenta el verismo de
las imágenes, los colores citados y la cruz pudieron ser exponente de la relación
con la Iglesia. El pasaje es oscuro, pero Guillermo el Conquistador convertido
en rey de Inglaterra:
«enviaba
el dinero de San Pedro, o sea aquel denarius sancti Petri que cada familia desde
la conversión de los sajones se comprometió a pagar anualmente por devoción a
San Pedro y a la Iglesia» (13)
Parece
que la Iglesia sí otorgó armas heráldicas en el último tercio del siglo XI,
aunque no sería muy usual. En una crónica de Nantes, del citado siglo, se
menciona la concesión por el papa León IV del título e insignias (heráldicas)
de duque a un tal Nominoé, señor de Bretaña. Esta dudosa donación fue tenida
por auténtica dos siglos después «según
demuestra un documento de Gregorio VII» (l4). El entrecomillado pertenece a
una Historia de la Iglesia que no consideraba anacrónica la fuente.
La
bandera o «vexillum» de San Pedro fue una de las utilizadas por Guillermo el
Conquistador en 1066:
«desembarcó
con sus hombres en las costas inglesas, y, vencedor en la batalla de Hastings
(1066) se apoderó del reino. El papa Alejandro II favoreció su empresa, dándole
para ella el vexillum S. Petri y Gregorio VII le escribió siempre en términos
de buena amistad» (l5)
Asimismo,
la rama normanda que se iba afianzando en el sur de Italia recibió el vexillum
o estandarte de la Iglesia por parte de Alejandro II:
«Roberto
Guiscardo alcanzó de los sarracenos en 1063 una gran victoria en el sur de
Italia, de cuyo botín ofreció una buena parte al papa Alejandro II. Este le
mandó el estandarte pontificio y concedió indulgencia plenaria a los soldados»
(16)
Dejaremos
de momento los matices entre la bandera de San Pedro (que, posiblemente, en el
siglo XI ya incorporaría las llaves) y el estandarte de la Iglesia. En la
Biblioteca Palatina de Parma se conserva un pergamino con el árbol genealógico
de los primeros señores normandos de Sicilia, el linaje de los Altavilla; al
pie de la pintura se aprecia, junto a la base del árbol, una bandera con rectángulos
rojos y amarillos y la cruz coronando el asta. Para que no exista duda de la
relación lglesia-Altavilla, un ángel sostiene la enseña con las dos manos. La
fecha, cercana a las raíces del árbol genealógico, nos sitúa en el «ANNO
DOMINI MLXIIII», es decir, en el año 1064, meses después de la concesi6n del
vexillum.
CORONACION DE PEDRO II EN ROMA
E] origen de las barras, por tanto, pudiera deberse a:
«la
renovada infeudación del reino de Aragón al Papado(...) cuyos son los colores
(amarillo y rojo) desde el siglo XI, y con testimonios pictóricos» (17)
(13) Llorca-Villoslada: Historia de la Iglesia. Madrid, l976, tomo 2, pág.32
(14) lbídem., p.322.
(15) Id., p,326
(16) Id., p.149
(17) Fatas, Guillermo: La Bandera de Aragón. Zaragoza, 1978, p. 59.